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Psicología - Salud - viernes, 17-10-2014

¿Quién dijo que no puedes?

Hoy vamos a viajar en el tiempo y acercarnos a escuchar a uno de los mejores entrenadores de baloncesto de todos los tiempos: John Wooden.

¡No me he vuelto loca! Sus reflexiones han recorrido el mundo entero y hoy quiero compartir una muy especial con todos vosotros. Veréis que rápido se pueden aplicar sus ideas al running. La frase dice así:

No permitas que lo que no puedas hacer interfiera en lo que eres capaz de hacer”.

1. Las cosas que no sabes hacer se aprenden mejorando las que sí sabes.

¿Cuántas veces te han dicho “ahora te vas a poner a correr con la edad que tienes”? O “¡de qué vas! Tu no haces una maratón ni pagando”. O tal vez es tu propia voz interior la que te habla cual diablillo y te dice “para qué empezar a correr si nunca harás una buena marca”. O la clásica “no entrenes con este grupo que no tienes calidad”.

Fíjate lo fácil que es caer en la tentación. Tu, como runner, tienes tus puntos fuertes y tus puntos débiles. Si te planteas tus objetivos en base a tus limitaciones ¡te estarás cortando las alas!.

Te pongo un ejemplo. Si eres capaz, como persona sedentaria que nunca antes se había calzado unas zapatillas, de salir a correr, no lo dudes, ¡eres grande! Lo que acabas de hacer es centrarte en eso que puedes hacer. ¡Y lo haces! De esa manera, el sentirse capaz te da la energía suficiente para ir progresando en tu aventura. Y a lo mejor con el tiempo, aquello que creías que no podías hacer, de repente se torna asequible…

SIEMPRE ERES CAPAZ DE ALGO. Empieza desde ahí.

2. Aprende a gestionar tus limitaciones.

No conozco tu caso concreto. Seguramente tengas dificultades a la hora de conseguir tus objetivos runners. Puede que vengas de una lesión, puede que tengas un horario muy apretado o un ritmo de vida trepidante… Todas esas limitaciones externas hay que tenerlas en cuenta. Pero para ayudarte a establecer un programa de entrenamiento razonable, un plan acorde a lo que pretendes que sea esta maravilloso deporte. Para eso te sirve.

A partir de ahí, ya no verás la limitación como un impedimento sino como una guía para tener aún más claro lo que sí eres capaz de  hacer.

3. Quiérete mucho.

Tu autoestima es lo más importante. Cuando tu estás bien, todo a tu alrededor se transforma. Eres capaz de darte y dar a los demás. Así que ¡quiérete!

Y si te quieres, siempre verás aquello que puedes hacer, no lo que no puedes.

Eres runner porque te quieres. Así que sal ahí fuera y demuestra tu capacidad. Y al que diga que no puedes…regálale unas zapatillas.