El Camino de Santiago, corriendo

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El Camino de Santiago, corriendo -1076
Junto a dos amigos iniciamos esta aventura. Empezamos a escribir nuestro 'Diario de un corregrino'

El Camino de Santiago, corriendo

Me gusta correr, nos gusta correr… es una forma de sentirse libre, de sentirse bien con uno mismo… ¡nos vamos a Santiago de Compostela… ¡corriendo!

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Por el Viernes, 03-05-2013 en

El origen de esta bendita aventura nació en León, en un pueblecito llamado La Mata del Páramo donde veraneaba cuando era niño. Parando en una fuente junto a un tramo del Camino de Santiago, los peregrinos pasaban… Me dieron ganas, entonces, de ponerme a correr y llegar hasta el final del recorrido. Fue en ese momento cuando pensé “¿y si lo hago?”.

La razón por la que estaba en aquellas tierras era triste, había fallecido mi primo Álvaro. Era joven, muy joven… demasiado joven. Ello me hizo reflexionar sobre lo efímera que puede ser la vida y lo incierto del mañana, lo largo de un camino que cada amanecer se presenta diferente y con nuevos retos que hay que vivir cada día. En mi vida, como en la del todo el mundo, he tenido -y tendré- que superar obstáculos y dificultades- Eso sí, cada uno lo hace a su manera y con unas determinadas convicciones propias y, en mi caso, con el mayor grado de humor y alegría posible, disfrutando siempre de las cosas sencillas que, sin darnos cuenta, tanto nos llenan.

Lo cierto es que, en esa tesitura y tras un compendio de reflexiones y razones para hacerlo, decidí emprender esta aventura. No me ha costado convencer a Dani, mi compañero y amigo. Su razonamiento es simple: “si quieres hacer algo, hazlo… no esperes a mañana”. Tambén se apunta. Y Raúl, otro amante del running y gran amigo, que ha estado lesionado y privado de su pasión, también ha querido acompañarnos. En un principio él quería hacer el recorrido en bici, pero finalmente se atreve a hacerlo corriendo, a pesar de haber estado casi 5 meses sin poder entrenar. Va a ser un gran reto para él puesto que recién recuperado de su lesión va a poner a prueba su capacidad de aguante. Es un valiente

Me gusta correr, nos gusta correr… es una forma de sentirse libre, de sentirse bien con uno mismo… ¡nos vamos a Santiago de Compostela… ¡corriendo!

 

¿Qué llevar en la mochila?

Hay que pensar bien en qué llevar en la mochila si se pretenden correr 30 km diarios con ella a cuestas. Es obvio que se trata de economizar el peso al máximo, puesto que un exceso de equipaje nos puede pasar factura. Una de las mayores dificultades de superar el reto de hacer el Camino de Santiago corriendo no es el hecho en sí de los kilómetros que puedas ir acumulando, sino la de la sobrecarga a todos los niveles que supone correr con un considerable peso extra en la espalda. Así pues, hay que llevarse lo justo y necesario para cumplir las necesidades básicas. Para el aseo: neceser, jabón -mejor una botella pequeña- y la toalla de microfibra, puesto que ocupa menos, pesa poco y se seca antes. Para correr, dos camisetas y dos pantalones cortos o mallas cortas. Deberemos lavar la ropa mínimo un día sí un día no. Al ser poca ropa podemos lavarla a mano cada día, tenderla y recogerla a la mañana siguiente. Por tanto, también hay que pensar en llevarse otro botecito con jabón para lavar la ropa. Lo mismo con los calcetines y la ropa interior, tres prendas serán suficientes. Hay que llevar un mínimo de ropa de abrigo para pasear o estar en el albergue, un chándal que ocupe poco, una camiseta de manga larga y unas mallas largas por si hace frío. Para los días lluviosos -atravesamos Galicia- es recomendable llevar un chubasquero y también un plástico protector para la mochila. Hay que saber elegir muy bien el calzado, porque lo ideal es llevar sólo un par de zapatillas para todo, aunque hay que acordarse también de coger unas chanclas. Por último, el saco de dormir completaría las cosas necesarias. El resto ya son caprichos prescindibles, aunque obviamente, en los tiempos que corren todos nos llevamos el móvil y su correspondiente cargador (suele haber enchufes suficientes en los albergues). Otros complementos, ya a gusto del corredor, son la cámara de fotos o el GPS o, para los más osados, una tablet. Es importante que la mochila sea muy cómoda, que esté acolchada en la zona de hombros y espalda y que se pueda fijar al cuerpo para que no se mueva ni un milímetro mientras corremos.