Emil Zátopek: la locomotora humana

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Grandes campeones de la historia del atletismo (I)

Emil Zátopek: la locomotora humana

Empezamos esta serie de grandes campeones de fondo con Emil Zátopek, uno de los mejores deportistas de todos los tiempos. Además de sus cuatro oros olímpicos, la ‘locomotora humana’ firmó 18 plusmarcas mundiales en diferentes pruebas y fue escogido mejor atleta del siglo XX.

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Por el Jueves, 14-02-2013 en

Emil Zátopek se inició en el atletismo por casualidad. En la escuela de ejecutivos de la fábrica de calzado Bata, los jóvenes estudiantes como él tenían que participar en eventos deportivos como parte de su formación. Emil fingió un dolor de rodilla para no tener que participar en una carrera para la que había sido seleccionado, pero el médico de su empresa descubrió su martingala y se vio obligado a correr. Sin embargo, no le fue nada mal. Terminó segundo y la sensación del público aplaudiendo su llegada cambió su concepción de las carreras: se enamoró perdidamente del atletismo.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, se enroló en el ejército y alcanzó el grado de coronel. Durante su formación, al terminar sus jornadas, el joven Emil se calzaba las botas, cogía su linterna y salía a correr por el bosque en plena noche. Fue en este periodo cuando empezó a combinar sprints y carrera al trote de forma fraccionada en sus entrenamientos (lo que conocemos como fartlek y que hoy sigue utilizándose con éxito). Pero según el mismo Zatopek, su éxito también se fraguó en su esposa, la también atleta Dana Zatopkova, sin duda su fuente de inspiración. Hasta tal punto que, para combinar sus dos grandes pasiones, realizaba entrenamientos por el bosque son su pareja a cuestas.

Se nombre empezó a sonar en los Campeonatos de Europa de 1946 (Oslo), donde fue quinto en los 5.000 metros. Dos años más tarde, llegó su explosión en los Juegos Olímpicos de Londres: ganó la medalla de oro en 10.000, con un nuevo récord olímpico que asombró a todo el estadio, y se llevó la plata en los 5.000. Su consagración llegó en los Juegos de Helsinki ’52. Se adjudicó los 10.000 y 5.000 con sendas plusmarcas mundiales. Y también ganó el maratón, prueba que corría por primera vez. Con esta machada, demostró a la comunidad atlética que se podía competir con éxito en diversas pruebas de fondo a la vez si la preparación era la adecuada. Para rematar la gloria olímpica, su esposa, la lanzadora de jabalina Dana Zatopkova, añadió una cuarta presea de oro a la colección del matrimonio. Parecían hechos el uno para el otro. No en vano, habían nacido el mismo día, el mismo mes y el mismo año.

Todo el mundo asocia su nombre al apelativo de “La Locomotora humana”. ¿Por qué? La respuesta hay que buscarla en su agónica forma de correr, quizá poco fluida pero sí muy efectiva, con un impulso constante y una contorsión continua de su cuerpo. Un estilo poco ortodoxo que les sirvió para pulverizar todos los récords del planeta en las pruebas de fondo. Además, rompió la barrera psicológica de los 29 minutos en el 10.000 (28'54), algo que debe ser considerado una hazaña para la época. Curiosamente, su última competición fue en España, concretamente en San Sebastián (1958), venciendo el Cross de Lasarte, en su primera y última carrera en nuestro país. Sin duda, todo un honor para esta prestigiosa prueba de campo a través.

Pero no hay gloria sin pena. Zátopek fue un héroe nacional en Checoslovaquia, pero fue humillado y expulsado del partido comunista y del ejército por apoyar la famosa ‘Primavera de Praga’. Fue desposeído de sus cargos y tuvo que ganarse el pan como barrendero. Algunos años más tarde mostró su arrepentimiento, lo que le permitió (con el beneplácito de las autoridades) huir de la miseria y garantizarse una vida algo mejor. Falleció en Praga el 22 de noviembre de 2000 (con 78 años), para entones nuevamente venerado por la nueva República Checa de Vaclav Havel.

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