Entrenar con los mejores fondistas del mundo

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La experiencia de Rubén, un corredor popular, en el país africano

Entrenar con los mejores fondistas del mundo

¿Cómo entrenan? ¿Cómo poder llegar a Kenia? ¿Dónde dormir? Mi experiencia viajando a la Home of the Champions

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Por el Miércoles, 07-11-2018 en

Ya era real. Faltaban cinco minutos para las nueve de la mañana y estaba junto a más de 100 kalenjin preparado para hacer un fartlek en Iten, Kenya.

Para ellos no era más que otra cita habitual de los martes y jueves. Pero en mi caso, y aún sin ser el menú excesivamente complejo -un bloque de dos minutos a ritmo fuerte y uno suave durante dieciséis veces-, era algo realmente excitante.

Aguanté con ellos el primer minuto suave aunque, eso sí, los 2.400 m de altura de Iten hicieron que prefiriese coger una moto y seguir la cabeza de carrera en vez de arrastrarme y convertirme en el perfecto desayuno de algún gran felino acechante.

Como me dijo Ciarán Fitzpatrick, el entrenador de ciclismo: “Este fartlek es una locura. Revienta al 90% de los que van, pero el 10% que sobrevive se convierte en un gran atleta”.

Para mí estar allí era un sueño cumpliéndose. Quería saber por qué Kenya tenía a los mejores maratonianos del mundo, y creo que hoy, por fin, lo empiezo a entender.

Se levantan a las seis de la mañana para hacer un primer entrenamiento, casi siempre en ayunas. El resto del día lo dedican a no hacer absolutamente nada, excepto cuando tienen doble sesión. Entrenan siempre en grupo, de manera que los mejores están rodeados de perfectos gregarios que les tiran las series, porqué bien es cierto que allí no hay ni uno cojo, sino todo lo contrario.

Solamente con esto, ya puedo sacar la primera conclusión de su filosofía: vivir una vida tranquila y ayudarse los unos a los otros, que no es poco.

Cada semana hacen una tirada larga, alternando 30 o 40 kms pudiendo hacerlos casi sin beber ni comer nada. Luego tienen un masaje con el gran Marc Roig, que a parte de convertirse en el perfecto compañero de entrenamiento, se preocupa de que sus piernas estén siempre a punto.

Durante mis días allí pude ver una África que no había visto en otros países, y es que la afición e infraestructura de Iten (home of the champion) no la tienen en otros sitios que yo haya visitado.

Eldoret e Iten son las sedes del atletismo, y llegar hasta ellas es francamente fácil desde Barcelona, aunque un poco largo. En primer lugar hay que llegar hasta la capital, Nairobi, haciendo como mínimo una escala desde España. Pero como no hay mal que por bien no venga, se puede invertir el tiempo de espera visitando la ciudad; el orfanato de elefantes, el hotel Giraffe Manor, o incluso callejeando por el centro de Nairobi.

Terminada la escala, el viaje hasta Eldoret se puede hacer por tierra, con un mutatu pagando menos de 10€ para unas 8h, o en un vuelo de unos 50 minutos a un precio que ronda los 50 euros el más barato. Pero no os preocupéis, el transporte es seguro, fácil y puntual, ¡váis a encontrar a gente muy buena!

En cuanto al alojamiento, otro punto necesario, cabe descartar que, lejos de lo que muchos puedan pensar, resulta ser de calidad; habitaciones limpias y buena comida. Aunque, claro está, no es especialmente barato.

Lo mejor es contactar con www.insidekenya.net , la nueva web de Marc Roig, y él te asesorará en la búsqueda de alojamientos, traslados y todas las experiencias que necesites.

Yo quería conocer al equipo ciclista, y gracias a él pude. Notablemente lejos de Europa en cuanto a los avances tecnológicos, el deporte de las dos ruedas es para ellos una oportunidad de asegurarse un futuro como persona, pues con unos salarios medios de cien euros al mes, los que entran al equipo continental se pueden comprar una casa, un coche, e incluso montar un negocio siempre que la temporada les sea favorable. Además, hay más opciones al destacar como ciclista que como atleta.

Dado que los pinchazos son el principal enemigo durante los entrenamientos, mi pequeña aportación fue empezar un crowfunding usando instagram stories para recaudar dinero y así poderles hacer llegar unos neumáticos antipinchazos de la marca Tannus, que también se ha sumado a la causa.

Kenya ha sido la primera parada de un breve viaje por el mundo para preparar la Half Marathon Des Sables de Perú en diciembre. Ahora voy rumbo a Kathmandú para hacer el trekking del Annapurna y así sumar horas andando con una maleta en la espalda y en altitud.

Todo eso es posible gracias a mi pareja. No porqué me aguante, sino porqué trabaja como cabin crew y puedo volar muy barato. No me dejes nunca, ¡cariño!

 

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