Jesse Owens, el runner racial

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100 años del nacimiento del corredor que desmontó la falacia nazi sobre la supuesta superioridad aria

Jesse Owens, el runner racial

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Por el Martes, 17-09-2013 en

Se acaban de cumplir cien años del nacimiento de Jesse Owens (12 de sepotiembre de 1913), el velocista negro que desmontó la falacia nazi sobre la supuesta “superioridad aria” en poco más de 10 segundos. Dos productores franceses quieren llevar su vida al cine. Una vida de película solo por la trascendencia que tuvieron sus actos.

La historia oficial dice que Owens irritó a Hitler con sus cuatro medallas de oro (100, 200, 4x100 y longitud) en los Juegos de Berlín 1936. En su biografía “The Jesse Owens Story”, publicada en 1970, el esprinter criado en Ohio asegura que el Furer le saludó con amabilidad y que Roosvelt ni siquiera le recibió.

Fue su manera de alzar la voz contra la segregación racial y el desprecio que tuvo que soportar en su propio país. Owens relata como al volver de Berlín a su oficio de botones en el Waldorf Astoria seguía viajando en la parte trasera del autobús.

El multicampeón y recordman olímpico intentó aprovechar su extraordinario éxito deportivo ejerciendo de promotor, pero la federación estadounidense le retiró la licencia acusándole de profesionalismo. El nieto de un esclavo de Alabama acabó corriendo contra los caballos, fumando un paquete diario y falleciendo de cáncer de pulmón en 1980, con 66 años de edad. 

Peor suerte tuvo el alemán Luz Long, segundo en aquella famosa final del salto de longitud en la que Hitler acabó levantándose de su asiento, airado, según retrato fielmente Leni Riefenstahl en blanco y negro.

Long era blanco, rubio y de  ojos azules, no saltaba más que el nieto de un esclavo de Alabama, pero era un deportista íntegro y no tuvo reparos en saludar a Owens e indicarle cómo soplaba el viento en el olímpico de Berlín, y en felicitarle seguidamente por la victoria y el récord olímpico (8,04 metros).

Ambos mantuvieron una viva correspondencia hasta que Luz fue enviado al frente de Sicilia, dónde falleció en 1943.

Finalizada la Guerra, Owens viajó a Alemania para conocer a la familia de Luz y declarar en público que "se podrían fundir todas las medallas que gané y no valdrían nada frente a la amistad de 24 quilates que hice con Luz Long en aquel momento”

EL COI distinguió el gesto del atleta germano con el máximo reconocimiento, el premio Pierre de Coubertin, y el Mundial de Berlín 2009 reunió a los nietos de Long y Owens en un emotivo acto.

 

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