Kathrine Switzer, runner 261

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Kathrine Switzer, runner 261-16979
Es la primera maratoniana de la historia con un registro oficial

Kathrine Switzer, runner 261

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Por el Martes, 15-10-2013 en

Kathrine Switzer es un símbolo de tesón y fortaleza por defender los derechos de las mujeres. El 19 de Abril de 1967, un juez de carrera intentó expulsarla del circuito mientras corría el maratón de Boston. Su novio de entonces lo impidió y Kathrine acabó la prueba como pudo, en algo más de cuatro horas, convirtiéndose en la primera maratoniana de la historia con un registro oficial.

La joven Kathrine tenía entonces 20 años y, según relató después, bastante miedo. Los fotógrafos captaron el momento en el que el juez Jock Semple intenta sacar a la corredora de la carrera. En la secuencia de instantáneas se aprecia como Tom Miller, jugador de fútbol americano y pareja sentimental de la chica, se lo impide con un empujón. La imagen fue posteriormente calificada entre las cien más influyentes del siglo XX por la revista Time.

Lo más curioso de esta historia es que Switzer ni tan siquiera fue la primera en cruzar la línea de meta. Roberta Louise Gibb fue en realidad la ganadora en mujeres. “Bobbi” Gibb, además, repetía victoria.  Había ganado el año anterior con los mismos zapatos de la Cruz Roja que usaba para correr, pero sin dorsal al no poder registrarse por ser mujer, Su nombre  no aparecía en la listas de resultados.

Un absurdo prejuicio pseudo científico impedía la participación las mujeres en pruebas de gran exigencia como el maratón.  Kathrine Virginia Switzer quiso hacerlo por lo legal, como cualquier runner, hombre o mujer. Para no ser rechazada, se registró como K.V. Switzer y le adjudicaron el dorsal 261. “Me inscribí como neutro”, comentó después, cuando su atrevimiento ya había sacudido el deporte.

Switzer ganó el maratón de Nueva York en 1974 y ha seguido corriendo, completando hasta hoy 39 maratones, el último de ellos en Berlín 2011.  “Me siento muy agradecida a ese hombre enfadado porque no solo cambió mi vida, sino la de millones de mujeres. Ahora somos amigos”, dijo en un acto promocional de la semana pasada en Madrid.

Consciente de su papel a raíz del incidente en el maratón de Boston, la maratoniana, hija de un militar estadounidense destinado en Alemania,  siguió presionando para normalizar el deporte y fue una de las artífices en conseguir que 27 países apoyaran el maratón femenino y se pudiera disputar por primera vez en Los Angeles 1984. “Ahora hay chicas que cruzan a nado de Cuba a Florida. Nadie concibe ya un maratón sin mujeres”, afirma a los 66 años el runner que cambió el deporte femenino para siempre solo con ponerse el dorsal 261.

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