La verdad sobre el control de estabilidad en las zapatillas de running

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Intentamos aclarar lo que es realmente un control de estabilidad y sus beneficios cuando perdemos la eficiencia de carrera

La verdad sobre el control de estabilidad en las zapatillas de running

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Por el Jueves, 28-02-2019 en

Desde que el running entró con fuerza hace unos años, las marcas de zapatillas se han esmerado en reconocer los diferentes tipos de corredor y de entrenamientos. Actualmente existe una gran variedad de modelos con diferentes prestaciones y, quizá también, un exceso de información que proviene de diversas fuentes.

En un tiempo no muy lejano aparecieron los términos pronador, neutro o supinador según su pisada. El problema, al estar enfocado muy comercialmente, parecía que cada runner sólo podía ser de un tipo. Las conversaciones tipo: “Yo soy pronador ¿y tú? - no, no, yo tengo una pisada perfecta y soy neutro. – Pues yo era pronador severo, pero ahora llevo plantillas y sólo calzo zapatillas neutras”, era típicas. Luego, para completar los tópicos, está también el de “Yo, como gasto la zapatilla por fuera, resulta que soy supinador”.

 

Para solventar dudas y aclarar conceptos hablamos con Enric Violan, podólogo con más de 25 años de experiencia en el estudio de las zapatillas y su evolución. En primer lugar nos dio una breve explicación de cómo interpretar estos términos: “Para entender los conceptos de pronación, supinación y neutro tendremos que explicarlo de una manera correcta; el contacto con el suelo es siempre por la parte posterior y externa del talón, pie en supinación, y luego el movimiento irá hacia delante y adentro, pie en pronación, y despegando por el primer dedo. A esto se le llama movimiento helicoidal, pie neutro, que engloba supinación y pronación, cuando uno de los movimientos es muy marcado es cuando podemos hablar de un pie pronado o supinado. Todo esto es mucho más complejo. Para una persona que empieza y tiene problemas en el aparato locomotor es obligatorio ir al podólogo deportivo, siendo el único capacitado para aconsejarle sobre la zapatilla más correcta, el trabajo muscular a realizar a nivel del pie, derivarlo a un entrenador y, si es necesario, la confección de soportes plantares o no”.

Una vez aclaradas estas ideas, debemos saber que un mismo corredor puede ser neutro y al ir fatigado, perder la eficiencia. Empezará a modificar la pisada y acabará pronando o incluso supinando más de lo normal.

Por eso es importante el apunte; “Un mismo pie no es igual valorarlo cuando lleva 5Km corriendo que cuando lleva 35km, por lo tanto, hay que hacer una extrapolación de lo que vemos a los 5 y llevarlo a los 35. A más fatiga muscular más pronación o más supinación, aquí es donde empezamos a trabajar con las zapatillas de pronación, de estabilización y con soportes plantares solos o combinados con zapatillas de estabilización.”

Distintos son los atletas de élite, claro que a los ritmos que corren apenas tienen contacto con el suelo. Un corredor capaz de recorrer largas distancias a 3‘/km y además con una biomecánica perfecta durante todo el tiempo, nada tiene que ver con un corredor popular.

De hecho, la biomecánica de carrera es fundamental para entender nuestras necesidades reales. No es sólo la pisada, sino el conjunto del cuerpo y su posición en cada fase de la misma. Enric nos explica como él entiende de una manera sencilla lo que es la biomecánica y cuál es la función del podólogo deportivo: “Lo explicaré con un ejemplo: en el supuesto de que comparásemos el cuerpo humano con un coche, diríamos que los pies son las ruedas, el calzado deportivo los neumáticos y el corazón el motor. Los pies tienen la función de contactar con el suelo para dar estabilidad, amortiguación e impulso al cuerpo humano. El que nos relaciona con el suelo y a menudo hace de intermediario entre las compresiones que recibe desde arriba en sentido descendente: columna, cadera, rodilla; y desde abajo en sentido ascendente: la respuesta del terreno. Cuanto mayor sea la capacidad del pie para adaptarse a la tensión recibida por estas fuerzas de igual dirección, pero de sentido contrario, mejor será su rendimiento deportivo.”

Una vez aclarado este aspecto, podemos explicar lo que es un control de estabilidad, pero sobre todo romper algunos tabús y falsas creencias a este respecto. Muchas veces se clasifica una zapatilla como de “pronación” y eso resulta un poco confuso. En primer lugar habría que especificar si hablamos de control de estabilidad o de pronación. Un control de estabilidad es como una “suspensión” que sólo interviene en caso de pérdida de la estabilidad, es decir, lo que hablábamos antes. Una pisada que nosotros muchas veces consideramos neutra y que sin saberlo deja de serlo. Se trataría de reforzar la zapatilla en su zona interna con una doble densidad que sólo nos permitiera pisar hacia dentro hasta un cierto punto; punto que, si sobrepasamos, sería el que podría acabar por lesionarnos. “Si volvemos a la comparación del coche, de la estabilización se ocuparía la suspensión. Y al igual que con los coches de carreras, las zapatillas de competición no llevarán la misma suspensión que las zapatillas “de calle” afirma Enric. “Por otro lado, cuando el pie derecho trabaja de manera diferente al izquierdo no podremos trabajar sólo con las zapatillas y habrá que trabajar con soportes plantares, como en un circuito cuando hay más curvas a la derecha que a la izquierda las suspensiones estarán reguladas de manera diferente.”

Siguiendo con la metáfora de un coche y refiriéndonos al concepto de protección, la doble densidad de una zapatilla sería como un airbag. Intervendría en el caso de necesitarlo.

Esto se traslada a la Saucony Guide, el modelo más vendido mundialmente de la marca americana y que sin embargo aquí, se ve superada en ventas por las zapatillas calificadas como neutras. Si buscas una descripción en algunos foros encontrarás que las definen como zapatillas para pronadores. Quizá el error es de base y habría que crear una nueva categoría o ser más específico en la clasificación, pero lo cierto es que la Guide es una zapatilla neutra con control de estabilidad, y apta también para corredores que pronan ligeramente y de forma simétrica en los dos pies. Tal como dice Enric “apta también para los que lleven soportes plantares. Hay que colocar elementos de seguridad para evitar lesiones: trabajo muscular, fisioterapeuta, zapatillas, soportes plantares, etc.”

Las marcas se centran cada vez más en este concepto de control de la estabilidad, para así dar una ayuda extra cuando se necesite. Muchos creen que siempre corren de igual manera, pero hay muchos factores que intervienen a la hora de elegir una única zapatilla para todo, y cuanto más polivalente sea ésta en cuanto a ritmos y distancias mejor rendimiento les podremos sacar. Una marca ofrece diferentes niveles de estabilidad. Y que también hay modelos que sí tienden a bloquear más el pie que otros. Siguiendo el ejemplo de Saucony existen estos modelos en función del nivel de estabilidad.

En definitiva, podemos decir que tanto la pronación como la supinación, forman parte del mecanismo natural de amortiguación del cuerpo. No es ninguna enfermedad ni ningún defecto. Lo malo, en cualquier caso, sería pronar o supinar en exceso. El control de estabilidad, por tanto, no es una corrección de la pronación, sino una medida que nos ofrece el calzado para evitar una pérdida de la neutralidad de la pisada cuando nos afecta la fatiga. Y en cuanto a la supinación, tal y como nos dice Enric, -dejar claro que se producirá en el momento del contacto del talón por la parte posterior externa, así que el desgaste de la zapatilla en esta zona va a ser normal-.  Hay que entender pues, que la supinación es algo necesario que se debe de producir para amortiguar el primer impacto, por lo que el desgaste lateral en la zapatilla, que algunos alegan para autoproclamarse supinadores, es señal de pisada completamente común.

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