"La vida está hecha para vivir días como el de hoy: Gracias NYC Marathon"

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La crónica de cuatro amigos, cuatro corredores populares, en La Meca de los 42k

"La vida está hecha para vivir días como el de hoy: Gracias NYC Marathon"

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Por el Lunes, 04-11-2013 en

Gracias NY.

Creo que la frase que mejor resume esta experiencia es la que ha pronunciado Marc al reencontrarnos en el hotel nada más concluir la carrera: “La vida está hecha para vivir días como el de hoy”.

Esta sentencia es la descripción que mejor se acerca a lo que hemos vivido hoy durante los 42,195k y, aún así, queda muy lejos. No obstante, vamos por partes, porque antes de llegar a la carrera, hay mucho que contar. Ésta es la crónica de un día único que todo apasionado del running debería vivir.

05:00 AM. Nos ponemos en pie después de haber pasado la noche como hemos podido, durmiendo a tirones. La salida es en Staten Island y a las 7h cierran el puente de acceso, así que si queremos estar en la línea de salida a las 10h30, tenemos que madrugar y esperar más de 3h en el village, Tal vez la mayor incomodidad de esta carrera.

Nuestras plegarias han funcionado (las previsiones meteorológicas también), y hoy hay un cambio drástico de las temperaturas. No llueve y hace frío, y esto es media vida en un maratón, así que lo celebramos. No obstante, si este clima es un buen aliado para los 42k, no lo es para la larga espera en el village.

07:15 AM. Entramos en el village después de superar cinco o seis controles de dorsal, un detector de objetos metálicos y una inspección de la bolsa transparente que nos entregaron ayer, que es la única que se puede entrar en el recinto.

Hemos elegido la opción 'No baggage', así que vamos abrigados con prendas antiguas de abrigo de las que nos desprenderemos en la salida. La ciudad de NY recicla estas prendas para que las puedan aprovechar gente necesitada, por lo que en cierta manera esto es un modo más de dejar huella de nuestro paso por esta experiencia. El aspecto de mis 2 compañeros andorranos (Gerard y Adrià) y de Marc, vestidos con ropa vieja de esquí, nos resulta muy cómica hasta que miramos a nuestro alrededor y vemos, entre otras perlas, un hombre que le debe haber confiscado a su mujer el abrigo de visón que le regaló su ex-marido. Nos sentamos en el césped soportando el frío como podemos y desayunamos los plátanos y bocadillos que hemos traído.

08:00 AM. ¿Y ahora qué? Ya hemos desayunado, hace frío, y quedan más de dos horas para la salida. Nos dedicamos a pasear y localizar nuestros respectivos corrales de salida. Nos viene bien porque con el frío quedarse parado no es muy buena idea.

09:40 AM  Ya podemos entrar en el corral de salida. Allí esperaremos 50 minutos más durante los cuales nos despojaremos de la ropa de abrigo.

10:30 AM ¡Empieza nuestra carrera! La salida es emotiva, más por la hipersensibilidad emocional que llevamos que por su estética. Como no podía ser de otra manera, suena de fondo NY de Frank Sinatra mientras cruzamos la salida. Como decía, la salida nos ha parecido normalita, pero tendremos que esperar muy poquito, apenas dos minutos, para recibir nuestro primer premio. A los pocos metros encaramos el puente de Verrazano que nos lleva a Brooklyn desde Staten Island. Las vistas a Manhattan son espectaculares y estamos más pendientes de ellas que de otra cosa. No obstante, en este punto no somos todavía conscientes de lo que se nos viene encima al final del puente.

10:40 AM. Welcome to Brooklyn! Aquí empieza la locura absoluta. Estamos en el KM2 y las calles están llenas de gente animando. Y cuando digo animando, no me refiero a cuatro aplausos. Me refiero a entregarse, a buscar la mirada de los corredores para lanzarles gritos de apoyo personalizados, a pedirte que te acerques para saludar, a buscar en tu camiseta cualquier signo identificativo con el que puedan llamar tu atención para no dejar que la piel de gallina vuelva a su estado natural.

10.56 AM. No damos crédito a nuestros ojos al encontrarnos un cartel que señala el km 5. ¿Ya? El ambiente nos ha hecho olvidar por completo del resto. Ya hemos corrido 5k y, con la adrenalina a tope, lo hemos hecho más rápido de lo planificado. ¡Cuidado que esto es muy largo! Este ejercicio de racionalidad dura apenas 10 segundos. Enseguida un 'supporter' local identifica nuestra procedencia y nos muestra la camiseta del Barça que luce, mientras entona el himno del FCB. No podemos hacer otra cosa que unirnos a su canto los 4 segundos que dura el contacto visual y volvemos al estado de embriaguez absoluta de antes de los 5k.

Y así van a ser los aproximadamente 23km que recorreremos por Brooklyn y Queens, que sin despreciar el resto, son para mi la mejor parte. Corremos con una sonrisa permanente, liberados de cualquier vergüenza y tratando de devolverle al público todo lo que nos está dando. Nos giramos, nos desviamos, cruzamos de un lado a otro de la calle para devolver un grito, un saludo, o un 'give me five' a cada persona que ha decidido llamar nuestra atención. Es una auténtica fiesta!

12h30 PM. (aprox). Dejamos Queens para hacer una breve incursión en Manhattan. Al cruzar el puente ya habremos pisado 4 de los 5 condados de NY. El puente de Queensboro marca un antes y después en la carrera. Miramos a nuestro alrededor y vemos que en la larga subida del puente algunos están empezando a toparse con la realidad de cualquier maratón, pero incluso los que seguimos bien nos damos cuenta que esta subida. Aunque no nos ha afectado en el momento, sí  ha dejado una señal en nuestras piernas y nos ha emplazado a sufrir más adelante.

El paso por Manhattan es corto. Después volveremos, pero ahora toca el Bronx. Aquí tal vez estamos menos eufóricos. El ambiente parece algo menos intenso, pero es que nos hemos acostumbrado muy mal hasta ahora porque en realidad, esto sigue superando por goleada cualquier carrera que hayamos hecho antes. También va apareciendo la fatiga, y eso deja algo menos de espacio para la euforia. La adrenalina nos ha llevado hasta aquí, pero los últimos 15k los vamos a tener que hacer nosotros.

De todas maneras,  los voluntarios siguen haciendo un trabajo magnífico, y nos dan fuerzas. Y no lo digo solamente por la bebida isotónica. Cada vez que nos dan un vaso, nos miran a los ojos y entregados nos dicen cosas como: 'You are awesome man! You're looking good! Keep on running man!'. Y de verdad que se agradece. Si no estuviéramos corriendo y sudados, les abrazaríamos uno a uno. También siguen apareciendo grupos de animación, uno tras otro, con música en directo o con Dj's, que hacen sonar temas que tocan nuestra fibra y nos da la sensación que han sido elegidos específicamente para nosotros. Algo así como: 'banda, que por ahí viene JM! Toquemos esa canción que le gusta mucho'. Nos parece que no puede ser, pero visto lo visto, estamos dispuestos a creérnoslo. ¡Estos New Yorkers son la bomba!

13.30 PM (aprox). Volvemos a Manhattan para rematar la faena. Aquí las llamas vuelven a prender al máximo, y lo agradecemos, porque necesitamos esos ánimos para no aflojar. Quedan unos 8k, 4 por las calles y 4 por Central Park. Vemos que las rampas van haciendo acto de presencia a nuestro alrededor y tratamos de animar a los que las sufren. En cualquier momento puede ser nuestro turno y lo agradeceremos también. En cualquier caso, llegados a este punto, resulta evidente en todos los rostros sin excepción, que ya nada ni nadie nos detendrá.

Entramos en Central Park. Estamos cansados, queremos llegar ya, pero queremos disfrutar estos últimos metros. Hacemos un flashback pensando en nuestro paso por Brooklyn, y volvemos a concentrar nuestros cinco sentidos en el público para identificar, un grito, una bandera o una pancarta que vaya con nosotros, para entregarnos a las masas.

Y llegamos a la recta final. Por aquí hemos pasado varias veces en nuestros trotes estos días. Conocemos el terreno que pisamos, sabemos exactamente cuánto falta, sabemos dónde están las cámaras y sabemos cómo cruzar el arco de llegado. Llevamos días, semanas, meses planificando esos diez segundos... pero se nos olvida todo, y una vez más nos dejamos llevar, pero da igual, cruzamos la meta felices. Demos a esta palabra 'felicidad' su significado pleno, porque este ha sido sin exagerar lo más mínimo, uno de los días de nuestra vida que siempre recordaremos.

Ahora sí, como, les gusta decir aquí: ¡YOU GOT IT!

Acabamos de llegar a la meta, y tenemos una cosa muy clara, volveremos. Más tarde o más pronto, pero volveremos.

A este grupo de 4 amigos (Marc, Gerard, Adrià y Josep Maria) ya solamente nos queda agradecer a todos los que nos han ayudado en este largo camino. Gracias a los familiares que han soportado nuestra agenda de entrenos, a los amigos que han adaptados las fiestas y cenas a nuestra estricta dieta y horario infantil, a Running.es por darnos la oportunidad de compartir esta experiencia, y por supuesto gracias, gracias y mil gracias a la ciudad de NY y a toda su gente.

Todo vosotros sí que sois AWESOME!

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