Las pioneras del maratón en España

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Las pioneras del maratón en España-1019
Lourdes Gabarain fue la primera española en acabar un maratón, en 1977

Las pioneras del maratón en España

Matilde Gómez, Montse Camps y Ester Inés Mañé fueron las primeras en correr un maratón popular celebrado en España, en Palafrugell, el origen de la actual Marató de Barcelona.

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Por el Lunes, 29-04-2013 en

Las pioneras del maratón en España

Según una referencia de que dispongo, la primera española que corrió una maratón fue Lourdes Gabarain, nacida en Tolosa, cuando aún no había cumplido los diecisiete años. He encontrado la referencia en el libro "Del Jogging a la marathon", en un capítulo escrito por Josep Maria Antentas en 1981, quien después de hablar de las dificultades de las primeras mujeres para correr el maratón en cualquier lugar, dice escuetamente: "En nuestro país, la cosa fue aún más lentamente que en ningún otro sitio. En el 1977, una atleta vasca, Lourdes Gabarain, acaba por primera vez una maratón, siendo la primera española en hacerlo.

Como por aquellas fechas aún no se celebraban maratones en España (excepto el campeonato estatal anual para atletas federados, donde no participaban las mujeres), la chica tuvo que debutar en la ciudad francesa de Burdeos. Hizo 4h 51'32.

Es así, pues, que en España, y hasta 1978, en Palafrugell no participó ninguna mujer en un maratón. De hecho, en nuestro país, las mujeres no corrían pruebas de larga distancia; ni los 5.000 metros. En aquella época, la prensa denunciaba que se dejaba participar a las extranjeras en los campeonatos de España de maratón como invitadas, pero no a las españolas.

Mundo Deportivo / 8 de enero de 1972. Francisco Castelló

En Cataluña, las primeras mujeres que participaron en un maratón fueron Matilde Gómez, Montse Camps y Ester Inés Mañé, que en el año 1978, en Palafrugell, participaron y se clasificaron en este mismo orden en el primer maratón popular que se celebró en España.

Matilde Gómez es pues a quien se la considera como la primera que ganó un maratón en categoría femenina. Lo hizo en un tiempo de 3h55'33. No era una desconocida: dos años antes ya había sido campeona de España de cros por equipos, formando parte del JAS de Sabadell.

Casada con el conocido y laureado atleta sabadellense, Josep Molins, que era su entrenador, corrió también en 1978 el maratón de Madrid (3h35'47), y el de Nueva York (3h28'39) con la selección catalana. Un año más tarde, en 1979, revalidó su título de campeona de Cataluña, otra vez en Palafrugell, mejorando su marca (3h18'48), de nuevo récord de España. En 1980, en el primer maratón que se celebró en Barcelona ciudad, se clasificó en segundo lugar, detrás de una maratoniana emergente entonces -la mítica Quima Casas- con un nuevo mejor tiempo personal de 3h14'32.

Matilde Gómez en un cros en Sabadell. 1978

La relación de las primeras maratonianas de España, hasta 1979, podría establecerse en 11 mujeres.

1977 Lourdes Gabarain 4h 51'32 Burdeos

1978 Matilde Gómez 3h 55'33 Palafrugell

1978 Montse Camps 4h 12'51 Palafrugell

1978 Ester Inés Mañé 4h 59'59 Palafrugell

1978 Rosa Talavera 3h 27'45 Donostia

1979 Ma Antonia Griñó 3h 20'06 Palafrugell

1979 Julia Martin 3h 31'26 Madrid

1979 Teresa Larrieu 3h 55'42 Palafrugell

1979 Montse Blaya 4h 14'32 Palafrugell

1979 Joaquima Casas 4h 24'33 Palafrugell

1979 Anna Espona 4h 46'30 Palafrugell

A partir de 1980 ​​la participación de mujeres en el maratón comienza a generalizarse. No de forma espectacular, por supuesto, pero ya no es tan testimonial como los tres años anteriores, en que fueron una, cuatro y seis respectivamente. En concreto, en el de Barcelona terminaron veinte mujeres.

Una curiosidad: en aquella época se dejaba participar a los menores de edad; de tal manera, que el participante más joven de aquel maratón fue precisamente una mujer, una niña vaya, Silvia Barrientos, con sólo 10 años, que llegó en duodécima posición. Gerónima Rillo fue la corredora más veterana, con 51 (no el participante, porque corrieron dos hombres de 60 años).

A partir de 1980, con Barcelona, ​​Madrid y San Sebastián, el maratón femenino en España tomó carta de naturaleza. Poco a poco fueron proliferando los maratones populares en otras ciudades del Estado, y la incorporación de la mujer, aunque tímidamente, se hizo patente.

Y también comenzaron a obtener buenas marcas. Así, Rosa Talavera fue la primera española que bajó de las tres horas: 2h59'30, conseguido en 1980. Ella misma fue la ganadora del primer campeonato de España en el que la Federación autorizó que pudieran participar mujeres: fue en Oiartzun en el 1981, con un tiempo de 2h58'32.

Aparte de las correderas históricas mencionadas, a partir de 1981 se fueron incorporando otros más. En cualquier caso, la mujer a quien se la considera un mito del maratón en España, y muy especialmente en Cataluña, es Joaquima Casas. Por haber sido una de las precursoras, por su dedicación y continuidad, y por las buenas marcas que consiguió, le corresponde por derecho propio una mención especial. Los lectores que no sepan quién es, les servirá la glosa siguiente para conocerla un poco, y de recuerdo para los que la admiren, como un servidor.

Joaquima Casas (Quima Casas) corrió su primer maratón en 1979 en Palafrugell, donde hizo 4h24'33, clasificándose la penúltima mujer. Después, su progresión fue espectacular. Podría decirse que cuando corrió en Palafrugell era una absoluta inexperta -hizo todo el maratón con chirucas en lugar de zapatillas- pero lo cierto es que aprendió muy rápidamente: el año siguiente hizo 3h09'53 en Barcelona y ganó la prueba; no hace falta decir nada más.

Quima Casas ha explicado algunas veces lo que le pasó en el primer maratón que corrió. Un mes antes, cuando tenía 27 años y después de haber tenido un hijo y haberse engordado más de la cuenta, había hecho una carrera de montaña de 4,5 Kms en su pueblo, la Subida al Santuario de Salud de Sant Feliu de Pallarols, caminando y corriendo, y quedó primera. Al terminar se enteró de que en Palafrugell, al cabo de 30 días, se hacía una prueba que se llamaba maratón. No tenía ni la más mínima idea de lo que era ni de lo que suponía el correrla. ¡Y así le fue! Para acabar de arreglarlo corrió con unas botas de montaña, como decía... y pasó lo que tenía que pasar.

Alrededor del Km 23 cayó al suelo, rendida, y no se quería levantar. Había llegado hasta allí, y allí se había terminado el maratón para ella. Sencillamente no podía más. Algunos corredores que la vieron, entre ellos el Dr. Pujol, un ilustre del mundo maratoniano donde los haya, estaban sorprendidos por su calzado y convencieron a una espectadora que llevaba unas zapatillas deportivas para que se las dejara en préstamo. Se las calzó, la ayudaron a levantarse, la animaron, y se puso otra vez en marcha. Seguía corriendo y caminando pero se encontraba muy mal. No se sostenía en realidad. Nadie, ni ella misma, sabe cómo pudo traspasar la meta. Y al hacerlo se derrumbó de nuevo. Recuerda que "... juraba y requetejurava que no volvería a correr nunca más una maratón en mi vida".

Pero no fue así, evidentemente. Es más, cuando se empezó a recuperar y se enteró de que en Madrid hacían un maratón al mes siguiente, reconsideró su juramento y se fue a correrlo, terminando en 4h15.

El dominio de Quima Casas en las pruebas de larga distancia duró muchos años. Ganó el maratón de Barcelona de 1980, 1985 y 1987; fue campeona de Cataluña de maratón siete veces; campeona de España de gran fondo (medio maratón) tres años seguidos, del 82 al 84, y ostenta el récord español de los 100 kms (8h27.21) conseguido en 1992. Su mejor registro en maratón, 2h43.01 lo alcanzó en Carcassone en 1987. Otro dato: en abril de 1993 había corrido 100 maratones, y diez años más tarde 150. Ahora no sé cuántas lleva hechas, pero sigue participando en muchos maratones y otras carreras, con unos tiempos excelentes a pesar de haber  sobrepasado los sesenta.

Quima Casas entrando ganadora en el maratón de Barcelona'85 con llegada a la Rambla.

La vasca Rosa María Talavera es otra de las maratonianas históricas que surgió a finales de los años setenta. Muy joven, con diecisiete años de edad, ganó el maratón de San Sebastián de 1978 y repitió el año siguiente. A Rosa María Talavera le cabe el honor de haber sido la primera mujer en bajar de las 3 horas (2h59'30). Lo consiguió en 1980 en Oiartzun, y fue mejorando ese tiempo siete veces durante la década de los ochenta, hasta llegar a conseguir 2h43'04 en el 1987. Su mejor marca de siempre (2h41'09), la logró en el maratón de Madrid de 1990.

Iciar Martínez, una licenciada en económicas nacida en Madrid en 1947, fue otra precursora de la maratón femenina. Habiéndose iniciado en las pruebas de  pista y el cros, su primer éxito importante lo consiguió en 1980 en el maratón de Nueva York al batir el récord de España con 2h49.02. Esta marca causó una auténtica conmoción porque significaba reducir en más de veinte minutos el récord que había hecho la Talavera tres meses antes a Oiartzun. Pero no acabó ahí la cosa: al cabo de cinco meses, volvió a reducirlo en Barcelona (2h47'12), ganando de paso la prueba con total autoridad: un cuarto de hora por delante de la segunda. Y aun, al año siguiente, volvió a rebajar su marca y el récord, consiguiendo 2h43'32 en el maratón de San Francisco y 2h42'36 en el de Nueva York. Un récord que duró casi tres años, hasta que le batió otra pionera, Mercedes Calleja.

Iciar Martínez, en el maratón de Barcelona de 1981. A su lado el actual presidente de la federación española de atletismo, José María Odriozola, el corredor de la derecha de la foto.

Mercedes Calleja, nacida en Santander pero madrileña por adopción, y que también provenía de la pista como Iciar Martínez, donde había obtenido unos muy buenos registros (4'15 en 1979 en el 1500 en Split, 9'02 en el 3.000 en Oslo el 82), recogió su testigo en la década de los ochenta en cuanto a buenas marcas en el maratón. En cuestión de dos años participó en siete, todos con unos tiempos excelentes: desde el de 2h39'53 en el campeonato de España de Laredo del año 85, hasta el de 2h37'13 en Seúl en el 87. Se retiró en 1988, a los treinta años de edad y en plenitud de forma, debido a un infortunado y trascendente suceso familiar según la prensa de entonces -el alcance del cual no trascendió- pero en su corta incursión en el maratón dejó una magnífica huella.