Visita a la Feria del corredor de la NYC: ¡Ya tenemos el dorsal!

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La crónica de cuatro amigos, cuatro corredores populares, en La Meca de los 42k.

Visita a la Feria del corredor de la NYC: ¡Ya tenemos el dorsal!

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Por el Sábado, 02-11-2013 en

El Jet lag nos visita a las 4h30 de la mañana y nos pone en pie a las 6:30. El día amanece lluvioso, pero esto no nos va a arruinar de ninguna manera el trote matinal previsto.

Llegamos a Central Park con los primeros rayos de sol pensando que encontraremos un escenario todavía solitario, pero rápidamente descubrimos que NY también es la ciudad que nunca duerme para los runners. Además de los autóctonos, el parque está repleto de grupos de corredores del maratón que, entre foto y foto, completan con emoción un trote de puesta a punto. Los hay de todos los países y de edades muy diversas, algunos con porte atlético y otros no tanto. Tampoco faltan a la cita corredores con alguna discapacidad.

No obstante, absolutamente a todos nos acompaña una sonrisa tonta, mezcla de orgullo y felicidad. Hacer una tiradita en Central Park con vistas del skyline es ya especial en sí mismo para cualquier corredor popular, pero como diría el anuncio, hacerlo en este clima premaratoniano, dibujando zancada a zancada y mirada a mirada, la manera en que esperamos recorrer esos metros el día M, no tiene precio. Corredor tras corredor avanzamos por esos últimos metros, cargados de esperanza y evitando pasar por la acordonada línea de llegada, que por superstición, tampoco habríamos osado pisar.

Completados nuestros 7k, nos duchamos, desayunamos todo lo sano que la dieta americana nos deja y nos dirigimos al Jacob Javids Center para recoger nuestro dorsal y pasear por la feria del corredor. Por aquí pasarán los más de 45.000 maratonianos de todo el mundo. Son aproximadamente 20.000m2 de exposición que, conociendo a los americanos, intuíamos que en realidad iban a ser el mayor parque temático del running.

Nuestras expectativas son elevadas, pero nuevamente estamos encantados de lo que vemos. El despliegue es fantástico y la organización también. Aquí se empieza a poner de relieve la comprensible obsesión por la seguridad de este país, con un minucioso registro de todas las bolsas que entran en el recinto, pero a pesar de ello todo fluye de manera natural.

Ya estamos dentro vamos a recoger el dorsal (Que esté mi dorsal, que esté mi dorsal, por favor qué esté mi dorsal y no haya ningún problema). ¡¡Lo tenemos!! Recogemos también la camiseta técnica de manga larga que nos corresponde y ahora sí damos un paseo por la feria sin la más miníma intención de resistirnos a la nación primera potencia mundial indiscutible en merchandising.

ASICS, patrocinador principal, lo ha dado todo y ocupa la mitad de la feria con un arsenal de productos de recuerdo que runner tras runner devoramos. Hemos caído en la trampa, pero lo hacemos a conciencia y con dignidad. Al fin y al cabo, un día es un dia, y esta es una experiencia única.

El resto del día viene marcado por el clásico episodio de paranoia premaratoniana. Empiezan a aparecer dolores desconocidos, guardarmos el dorsal en la caja fuerte del hotel por miedo a que nos lo roben, no sin antes sopesar los riesgos de olvidarnos de la combinación, hacemos un benchmarking detallado de los restaurantes de pasta de la ciudad, inspeccionamos y desconfíamos de todo lo que nos disponemos a ingerir, empezamos a cuestionar los esfuerzos que estamos realizando para hacer turismo por la ciudad... en fin, paranoias entre risas, pero paranoias ineludibles, así que terminamos con la promesa de que mañana, el dIa -1, nos lo vamos a tomar con mucha más calma. 

 

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