Wilson Kipsang, el runner autodidacta

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Wilson Kipsang, el runner autodidacta-41065
Plusmarquista de maratón y ganador del maratón de Londres 2014

Wilson Kipsang, el runner autodidacta

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Por el Lunes, 14-04-2014 en

¿Qué es más importante el grupo o el entrenador? Wilson Kipsang desmonta el mito de que no hay atleta de éxito sin un buen técnico detrás. El plusmarquista mundial de maratón suele decir que ha aprendido un poco de aquí y de allá y  le gusta más ir por libre, “escuchar” lo que le dice su cuerpo cada día antes de ponerse a correr. Prefiere ser un autodidacta que seguir el a veces poco flexible programa de un técnico, viene a decir. ¿Autodidacta por convicción o por conveniencia? 

Kipsang cuenta con la ayuda para entrenar de un grupo de 40 corredores, entre los que se encuentra alguien más rápido que él, su partner Greoffrey Mutai, 2.03.02 en Boston, un maratón en descenso en el que no se le homologan las marcas como récords oficiales. Wilson es en realidad el anfitrión de este potente grupo, que se concentra en el Keellu Resort Centre, un training camp en Itén financiado por el recordman mundial, en el que los jóvenes y aquellos que aun no ha tenido la oportunidad de competir al máximo nivel y ganar un buen premio tienen una comida y a una taza de té con leche gratis todos los días.

Pero quizás el rasgo más atípico de Kipsang es el que desmonta otro mito, el del niño corriendo descalzo para no llegar tarde a la escuela. Wilson asegura que apenas corría y raras veces entrenaba, aunque cuando competía en pruebas largas de pista obtenía siempre buenos resultados. No se tomó en serio el atletismo hasta los 20 años, cuando ingresó en la escuela de la policía keniana y comenzó a entrenar a diario. El 28 de septiembre de 2003 vio a Paul Tergat  en la tele logrando un nuevo récord del mundo en el maratón de Berlín y se prometió que él haría lo mismo. Una década después lo cumplió,  superando a su inspirador y maestro ocasional y convirtiéndose en un referente para los maratonianos del Rift Valley. A buen seguro que nadie en Kenya osaría cometer un delito delante del sargento Kipsang y salir corriendo.

El plusmarquista mundial de maratón atribuye su enorme talento atlético a la genética, aunque él lo explica a su manera: en su familia el verdadero campeón es su padre Joseph, capaz de ir a visitar a algún familiar y caminar 100 kilómetros colina abajo y arriba sin desfallecer, con 72 años de edad. 

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