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Material - Zapatillas - lunes, 09-11-2015

Saucony Ride 8: la prueba

El primer astronauta estadounidense que caminó por el espacio llevaba calzado fabricado por Saucony. No hace falta que nos vayamos tan arriba, ni tan lejos, para explicar la tradición que de por sí posee esta marca americana, que además es bien conocida por aquellos que ya llevan dada más de una zancada en esto del running.

La firma se fundó en 1898 y se dedica exclusivamente a esto de correr. De hecho todo su I+D está comprometido en innovar constantemente en el campo del running. Tal es así que tiene bien estudiados y bien cubiertos todos los perfiles de corredor. Sin embargo, entre todos sus modelos destaca uno por su polivalencia y versatilidad, hablamos de la multiusos Ride 8.

En esta octava edición ha habido pocos cambios respecto a su predecesora. Pero, claro está, para ganarse la condición de nuevo modelo hay que introducir alguna mejora, o al menos intentarlo. Principalmente y a primer golpe de vista, observamos que la malla del upper es de un material diferente, más transpirable y ligero, y que además han incorporado un nuevo Flexfilm, esa capa fina sintética termo sellada que sustituye las tradicionales costuras y que aporta una mayor sujeción sin añadir peso extra y que, además, obviamente, evita que suframos rozaduras indeseadas. Unas modificaciones que ya vimos en la Kinvara 6. El resultado de estos cambios proporciona un mejor ajuste, con lo que dota de un pplus de efectividad a nuestra carrera.

Pero la mejor manera de comprobar la respuesta y las prestaciones que nos va a ofrecer este modelo es sacarlo a la calle y ponerse a correr. Siempre es bueno compartir zancadas con otros runners, así que una de las primeras pruebas que les hicimos fue junto a un grupo de entrenamiento donde todos y todas las llevábamos en los pies.

 

Lo primero que llama la atención es la amortiguación. A un ritmo suave se nota perfectamente esta característica, ya que dejamos caer todo nuestro peso sobre ellas y, por lógica, tendemos más a talonear. Aunque, eso sí, cabe recordar que contamos con un drop de sólo 8mm y, por inercia, procuraremos correr con una mejor técnica de carrera a pesar de ir más lentos. Gracias al SSL EVA, el material especial que utiliza la marca y que es un tipo de EVA más ligero y con una mayor durabilidad, obtendremos el rebote necesario en cada uno de nuestros aterrizajes.

Al incrementar el ritmo lo siguiente que notamos es suavidad en la transición de la pisada. El SRC, Compuesto de Súper Rebote, consigue mitigar el primer golpe en la zona del talón cuando aterrizamos, lo cual hace más sutil la transición hacia el medio pie. Por último, en un entrenamiento con diversos cambios de ritmo, notamos una excelente reactividad para una zapatilla de estas características. En parte gracias al Powergrid de la mediosuela, que es un 15% más ligero y un 30% más duradero que la típica EVA. Con ello conseguiremos la tan ansiada respuesta, ligereza y propulsión del talón a la punta.

El resultado de esta primera puesta en escena no pudo ser más esperanzador, ya que todos sacamos conclusiones bastantes positivas. Coincidimos en los comentarios de que es una zapatilla apta para el entrenamiento diario, aunque claro está, cada corredor puede darle un uso más determinado según sus características y necesidades.

Para hacerles un análisis más en profundidad, seguimos acumulando kilómetros a diferentes ritmos y en diferentes superficies. Les hicimos tiradas largas, donde realmente ofrecen una gran respuesta. Al hecho de que son cómodas y transpirables, se une el RunDry ese material en el collar de la misma, que hace que se mantenga siempre seca, a pesar de las sudadas que nos pegamos con ellas. Por supuesto, al ir acumulando kilómetros empiezas a ver qué tal van de durabilidad y lo cierto es que, gracias a la suela de carbono XT900 obtenemos una gran tracción sin sufrir un excesivo desgaste del material. Además todo ello se complementa con el IBR+, compuesto de caucho más ligero que el convencional, con el que sentimos mucho más el terreno bajo los pies y que nos aporta un extra de amortiguación.

Un calzado neutro, bien amortiguado y con sólo 266 gramos de peso, nos da para mucho. Incluso para hacer series o competiciones. Un corredor de peso medio alto, como es mi caso (82 kilos) puede utilizarlas como sus zapatillas para ir a ritmo. A un corredor ligero y con buena técnica tampoco le van a ir mal si quiere marcarse un fartlek con ellas, por ejemplo. Como hemos dicho, la polivalencia es su fuerte. En un mercado donde cada vez encontramos más modelos específicos, es bueno que siempre exista un “caballo de batalla”, las zapatillas para todo, esas son las Ride.

En cuanto a las superficies donde responden mejor, está claro que son el asfalto, los caminos de tierra compacta y la hierba. Si nos metemos ya por montaña, con caminos más abruptos, van perdiendo estabilidad y les faltaría más protección, obviamente. Por tanto cuando hablamos de polivalencia lo hacemos dentro de lo que sería un terreno más o menos firme. Cuenta además con detalles reflectantes que nos dan visibilidad cuando las horas de luz son más escasas.

En conclusión…

Estamos ante un modelo cuya versatilidad está fuera de duda y que principalmente podemos utilizar a diario para nuestros rodajes, cambios de ritmo e incluso para alguna serie o competición de 10 a 21km si tenemos un peso superior a los 75kg y necesitamos de una buena amortiguación. Siempre recordar que tanto la técnica de carrera como nuestra antropometría (peso y altura) son fundamentales a la hora de escoger nuestro calzado. Tenemos que ser conscientes de los ritmos a los que vamos a correr, durante cuánto tiempo y si precisamos de más o menos amortiguación.