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Carreras - Previa - viernes, 19-01-2018

Si bebes no conduzcas (pero puedes correr)

Dicen que es saludable tomar una copa de vino en las comidas pero, ¿se imaginan correr con vino? Hay carreras cuyo principal aliciente es saborear buenos caldos, con el atractivo añadido de que estos son representativos de la zona por la que transcurre la prueba. Turismo gastronómico y deporte en el mismo pack. ¿Quién da más? He aquí algunas recomendaciones enodeportivas.

Maratón del Priorat

Nada más y nada menos que un maratón de montaña con cerca de 1.500 metros de desnivel positivo que transcurre por caminos, pistas y senderos, atravesando viñedos y bellos paisajes. Falset, la población catalana en la que se celebra este evento, vive por y para el vino. Es la capital del Priorat, una comarca muy conocida por su cultura vinícola. En todos los puntos de avituallamiento se ofrece vino y productos de la tierra (el aceite de oliva también es muy típico de la zona). Y un buen arroz espera tras la línea de meta como premio final.

La salida y la llegada es en la citada Falset. Concretamente en el interior de un bonito edificio modernista, sede de una centenaria cooperativa vinícola. Por supuesto, en la bolsa del corredor se incluye una botella de vino para poder disfrutarla tranquilamente en casa. También hay la opción de hacer la media maratón para los que no se atrevan con los exigentes 42,195 kilómetros de montaña.

Se recomienda a los corredores que vayan disfrazados. Y si es posible,  con motivos relacionados con el vino. De hecho, hay premio al mejor disfraz. Como curiosidad, la carrera pasa junto a la bodega del célebre cantautor Lluís Llach.

Hay tiempo para correr, para beber y para descansar. Los atletas pueden saborear los vinos con calma. Tienen hasta ocho horas para terminar la carrera.

 

Wine Run Lanzarote

La gente no acostumbra a asociar vino y archipiélago canario. Y menos con la volcánica isla de Lanzarote. Pero lo cierto es que los vinos con Denominación de Origen de Lanzarote se venden en todo el mundo. Y concretamente en La Geria se cultivan algunos de los mejores vinos malvasía (tipo de uvas originarias del Mediterráneo y de la isla de Madeira) del planeta. A los participantes se les llama winerunners porque, según describe la organización, “el brillo en los ojos puede ser el único rasgo físico que los distinga. El que se emociona, brilla”.

No solo es una carrera porque uno puede disfrutar de las diversas actividades programadas: música en directo y un evento enogastronómico llamado Traditional Cuisine Festival. El día previo, por cierto, no faltan dos fuentes tradicionales de sabor y carbohidratos: la batata y la papa (dos frutos típicos de la agricultura insular) a través de la Potatoes Party.

En total, diez puntos de avituallamiento con vinos de las diferentes bodegas de la zona. El atleta tiene la opción de escoger entre dos distancias: 23 y 11 kilómetros, con la posibilidad de hacer andando esta última. La carrera tiene un trasfondo social, ya que una parte del dinero recaudado en las inscripciones se dedica al proyecto ‘Salvar la Geria’, que persigue la recuperación de fincas de este paisaje vitivinícola entre volcanes, único en el mundo por su singular belleza. De entre los más de 2.000 participantes de la última edición (la novena) venció un atleta de Cabo Verde.

 

10k Race Wine Madrid

No tiene carácter competitivo. De hecho, no hay clasificación, ni premios, ni tan siquiera dorsales. Se describe a sí misma como “un paso cultural por la historia y leyendas de la ciudad, donde descubriremos las tabernas más antiguas de Madrid”.

Estamos ante un circuito de diez carreras de las que ya se han celebrado la mitad. Y sus nombres son muy sugerentes. Una de las más curiosas es la San Vinestre (12 kilómetros), que se celebró el pasado 29 de diciembre para ‘preparar’ la famosa San Silvestre Vallecana, que se corre dos días después. Presumen de correr un kilómetro por cada mes del año “bebiendo vino por el camino”. El precio es más que razonable: 12 euros que se ponen en un bote para pagar los vinos y las tapas. En total, cuatro avituallamientos en Los Lagos, Bodegas Rosell, Bodegas Alfaro y 7 de Zahonero. Como la famosa San Silvestre, también empieza en los aledaños del estadio Santiago Bernabéu.

El calendario completo es el siguiente: La Vuelta al cole (8-9-2017), Noche de Fantasmas (31-10-2017), La Banda Sonora de Madrid (24-11-2017), San Vinestre (29-12-2017), De las Comendadoras a Maravillas (13-1-2018), La Ruta del Cocido (10-2-2018), De Cuatro Caminos a Bilbao (10-3-2018), La Costa del Retiro (7-4-2018), San Isidro Labrador (14-5-2018) y Norte-Sur (23-6-2018).

Hay quien completa las rutas vestido de runner y realmente corre, otros van disfrazados o vestidos de calle y simplemente andan. Pero ninguno de ellos perdona el vinito en cada local previamente establecido por la organización.

 

Enocursa Torres

No podía faltar el Penedés, una de las comarcas vinícolas más conocidas en nuestro país. Bodegas Torres ya ha organizado cinco ediciones allí. De hecho, la carrera se celebra en sus instalaciones, situadas a solo tres kilómetros de Vilafranca del Penedés.

Bodegas Torres, con más de 140 años de historia, es una empresa familiar que elabora vinos y brandys, muy conocida en todo el mundo. De hecho, los profesionales del sector vinícola escogieron el pasado año Bodegas Torres como la marca de vinos más admirada del planeta.

La carrera es un circuito circular de diez kilómetros entre viñedos. No hay vino en el punto intermedio de avituallamiento (kilómetro cinco) al tratarse de una carrera más corta que las anteriores, pero a los que acaban les espera un buen vino en la meta, servido en copa de vidrio. Como mandan los cánones.

Los 600 participantes de la última edición recorrieron los municipios de Pacs del Penedés y San Martí Sarroca sobre un trazado eminentemente agrícola. El premio es un desayuno delicioso y degustación de vinos al acabar la carrera. Y todos los participantes son obsequiados con una botella de Torres para degustarla tranquilamente en casa. Se habilita un servicio de autocar desde Barcelona. Por aquello de que si bebes, no conduzcas.

 

X Millas Ruta del Vino de Navarra

Con salida en pleno corazón medieval de Olite, se afronta después un trazado llano y cómodo cuando se abandona el recinto amurallado. Un verdadero mosaico de parcelas de cultivo, principalmente viñedos que dibujan la Sierra de Ujué, la Sierra de la Guerinda y el río Cidacos. Son diez millas (16 kilómetros) con salida en la Plaza de los Teobaldos y meta en el Palacio Real de Olite. La última de las seis ediciones organizadas hasta la fecha, que se disputó el pasado 7 de octubre, contó también con un recorrido alternativo de ocho kilómetros.

Organizada por la Asociación Turística de la Navarra media, en el avituallamiento se pueden degustar las mejores uvas de la comarca, así como productos energéticos y saludables de la gastronomía navarra. Y por supuesto, vino de las bodegas de la zona. El premio consiste en el peso de ganador y la ganadora en vino. Por supuesto, de la D. O. Navarra.

El año pasado se movió la carrera a la tarde y, a continuación, fue ‘obligatorio’ asistir a la popular Fiesta del Vino en los aledaños del Palacio Real, donde los pinchos y la música toman el relevo de las zapatillas. El vino, como no podía ser de otro modo, permanece.  Serafín Zubiri, dos veces representante español en el festival de Eurovisión y buen maratoniano, se ha puesto el dorsal de esta carrera.

 

Maratón de Medoc

Se autodenomina como “le marathon le plus long du monde” (el maratón más largo del mundo). Palabras mayores. Se la ha elegido en distintas ocasiones como el segundo maratón internacional mejor organizado después del de Nueva York.

Se han disputado 33 ediciones, la última en Saint Germain d’Esteuil, al noroeste de Burdeos, aunque cada año se van turnando los pueblos de la región de Médoc, en el departamento de Gironda. Más que un maratón, parece una fiesta. El 90% compiten disfrazados y transcurre entre viñedos, castillos, bandas de música y bodegas: cada una ofrece sus vinos, quesos, ostras., embutidos, carnes asadas, helados…. Gastronomía autóctona repartida en 22 puntos de avituallamiento.

SI alguien quiere inscribirse (cuesta 87 euros y hay muchos regalos) no debe despistarse porque solo se ofrecen 8.500 plazas (muchas menos que solicitudes). Solo 36 corredores lograron bajar de las tres horas en la última edición. Pero acabaron casi todos los que tomaron la salida. Cada uno a su ritmo. Seis horas y 30 minutos es el tiempo límite para completar la prueba. Y  hay que tener en cuenta que se requiere certificado médico y que solo se permite participar a los mayores de 20 años

El maratón forma parte de un festival de tres días que empieza con la Noche de las Mil Pastas: cena, baile, espectáculo y fuegos artificiales en el castillo de Saint Germain D’esteuil. En las segunda jornada tiene lugar la maratón, que termina también con una gran fiesta. Y el último día toca un paseo de diez kilómetros por la región vinícola de Margaux en la que participan 4.000 personas entre atletas, acompañantes y voluntarios,

 

Maratón de los Vinos de Blaye

El lema es 'Correr sin Moderación'. No tiene la fama de la anterior, pero se pueden degustar incluso más vinos diferentes. ¡Más de 30 catas! Lo que equivale a una copita cada 1.400 metros. No es extraño que recomienden beber agua para no deshidratarse. Pero ni los que empinan más el codo deben preocuparse: tienen siete horas para terminar la carrera

Blaye es un coqueto y pintoresco pueblo galo situado también en el departamento de Gironda (aunque en la región de la Nueva Aquitania) que no llega a los 5.000 habitantes pero que vive su día de gloria con la disputa de esta carrera, creada en 2004 y en la que tampoco faltan los disfraces.

Se atraviesan 12 castillos, 14 pueblos en un ambiente 100% festivo y se pueden escuchar 17 grupos musicales durante el recorrido. Los últimos 195 metros, a modo de paseo triunfal, se corren sobre una alfombra roja por la Puerta Dauphine de la Ciudadela de Blaye. Solo cuesta 45 euros si la inscripción se completa antes del  próximo 31 de marzo (la carrera es el 12 mayo). Para los que no se atrevan a correrla entera existe una alternativa: Les 10km des Vignes. También se puede realizar en bicicleta, a partir del segundo kilómetro, pero con la condición de no molestar a los esforzados runners.

Como la Marathon du Médoc, forma parte de la Challenge de la Convivialité (convivencia). Está claro que el vino y el running unen a la gente. Y si van de la mano, miel sobre hojuelas.