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Carreras - Running Solidario - sábado, 17-05-2014

Stop Sanfilippo: segunda etapa

El panorama de la primera noche había cambiado radicalmente. Fue llegar a casa después de cenar y todo el mundo cayó redondo en la cama. No hubo charlas, ni bromas, ni siquiera Jesús tenía fuerzas para "sonambulear". Estábamos todos rendidos porque la jornada había sido muy dura y, lo que es peor, habíamos estado expuestos mucho rato al sol y el agua escaseó durante gran parte del recorrido dejándonos bastante deshidratados. La suma de todo nos dejó muy mermados de fuerzas a todos. La gran pregunta que se hacía todo el mundo mientras empezaba a entrar en la fase Rem de su sueño era si al día siguiente seríamos capaces de recuperarnos y afrontar la segunda parte de la cara norte de la isla de Menorca.

El día amaneció con la buena noticia de que no hacía tanto viento. Nos empezamos a levantar y a examinarnos golpeándonos las piernas y haciendo leves estiramientos. En general parece que todos nos veíamos capaces de calzarnos las zapas y lanzarnos de nuevo a la aventura. Nos animaba saber que hoy el trazado era más benévolo y que en gran parte discurría por un parque natural de enorme belleza. Con un poco más de pereza que ayer nos pusimos en marcha e iniciamos el trayecto.

Al principio caminamos rápido durante un kilómetro, más o menos, mientras intentábamos con ello poner a punto nuestra castigada musculatura. Pronto empezamos a correr y a adaptarnos de nuevo al terreno  con un ritmo que fuera propicio para todos. La etapa transcurre por Son Saura del nord,  Arenal d'en Castell, Addaia, Favàrixt y Es Grau. Hoy había mucha más vida. Nos cruzamos con vacas y ovejas e incluso con seres humanos. Por cierto, quiero destacar que la gente de la Isla de Menorca son de una amabilidad exquisita, lo puedo llegar a entender porque son verdaderamente afortunados de vivir en un lugar tan paradisiaco.

Lo cierto es que la etapa transcurrió sin demasiados sobresaltos, fuimos constantes con el ritmo y procurábamos parar cada diez quilómetros para avituallarnos y descansar un poco. A pesar de todo, el cansancio se iba acumulando notablemente, al menos en mis piernas, Alejandro también tuvo sus momentos de crisis y a Jesús pues realmente se le veía bien. Paramos a comernos un bocadillo de jamón York con tomate en un chiringuito de Ses Grau que nos supo a gloria bendita.

Lo difícil fue arrancar de nuevo,  personalmente empecé a notar un intenso dolor en la rodilla que me amargó los últimos kilómetros. En ese momento, empecé a reflexionar sobre aquéllos que se lanzan a este tipo de hazañas y se apuntan a una trail de 90, 100 o 190 km… cada vez esto va a más. Gente que no es ni mucho menos profesional realiza estas auténticas locuras, que sinceramente, a mí me parece algo inhumano. Bueno, es un tema de debate en muchos foros donde se discute sobre si ese afán de buscar el límite no puede resultar hasta peligroso. A pesar de que nosotros hemos recorrido una distancia mucho más "modesta" ( hoy en día hacer 40km parece hasta poco) lo que sí puedo decir, y lo he constatado hoy, que para hacer algo así hay que estar muy preparado física y psicológicamente.

El caso es que nosotros hemos cumplido con el plan que nos habíamos propuesto para hoy y que de momento seguimos adelante por los niños enfermos de Sanfilippo. Mañana más, si las piernas lo permiten, claro.