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Club Running - lunes, 30-10-2017

Tecnopatías del running

En running (no me refiero a las distintas disciplinas del atletismo; entiendo más bien los entrenos de fondo) el material que interviene es mínimo: unas zapatillas y la ropa adecuada a la estación del año, ya que básicamente se sale a correr al aire libre. Esto reduce bastante el catálogo de los daños ocasionados por tecnopatías debidas al material en mal estado.

Es importante que las zapatillas sean las adecuadas al peso y velocidad del corredor, así como a su tipo de pisada y al terreno por el que se saldrá a correr.

Unas zapatillas neutras se pueden corregir para pronadores o supinadores con ayuda de una plantilla ortopédica, pero hoy en día hay zapatillas en el mercado con distintos tipos de horma.

La amortiguación y el drop (diferencia en milímetros entre la altura de la punta respecto a la el talón) también son importantes y pueden ser motivo de lesión. Una zapatilla gastada, por ejemplo, no absorbe el impacto y éste repercute con mayor intensidad en las articulaciones del corredor, especialmente en rodillas (riesgo de tendinitis, periostitis, fascitis plantar…).

La ropa también es importante: por ejemplo, un calcetín que no ajuste lo suficiente puede arrugarse y provocar ampollas. O simplemente el mero roce de esa arruga puede modificar la biomecánica de la pisada y crear descompensaciones. Otro ejemplo podría ser una camiseta no adecuada, que puede convertirse, zancada tras zancada, en un doloroso “papel de lija” provocando daño en las axilas y, sobre todo, en los pezones (riesgo de roces, ulceraciones y/o ampollas).

El firme por el que se corre también tiene su importancia. La superficie influye en el impacto que absorben las articulaciones, siendo el asfalto el más lesivo. Por ello es recomendable terminar rodando sobre hierba o alternar asfalto y tierra. Hay que tener cuidado con los agujeros y demás obstáculos que pueda haber en la calzada. (Riesgo de sobrecargas musculares y esguinces)

En cuanto a las tecnopatías producidas por una mala ejecución, podemos encontrar lesiones debidas a una musculatura no tonificada que haga que el corredor no adopte la postura correcta (core débil, hombros contraídos y sin braceo…), a una mala pisada, a falta de calentamiento, por sobreentrenamiento y no respetar los tiempos de descanso, por no estirar tras un entreno o por no realizar ejercicios de técnica de carrera, entre otros motivos. (Riesgo de sobrecargas y contracturas musculares, roturas fibrilares, tendinitis, fracturas por estrés…)