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Noticias - Reportajes - lunes, 04-09-2017

Turismo runner: la Vall de Lord

Seguramente muchos de nosotros disfrutamos viendo vídeo de Kilian Jornet en Chamonix o de otros ultreros en parajes alucinantes. En este sentido, en el de preciosos escenarios para correr, me gustaría presentaros un rincón del Pre-Pirineo de la provincia de Lleida que hará las maravillas de los corredores de trail más exigentes que busquen un lugar cercano y poco concurrido: la Vall de Lord.

La Vall de Lord comprende los municipios de Sant Llorenç de Morunys, La Coma i la Pedra y Guixers.

Para poder ubicarnos, un punto de referencia sería el pueblo de Sant Llorenç de Morunys. Algo más lejos estarían Solsona y Berga.

Posiblemente, al citar la ciudad de Berga, muchos ya habrán visualizado las montañas del Berguedà, donde vive y entrena Núria Picas. Pero pocos conocen la zona de la Vall de Lord, con epicentro en Port del Comte, la estación de esquí, por decirlo de alguna manera, del pueblo de Sant Llorenç.

La zona norte del valle presenta una altitud que va, aproximadamente, desde los 1,000 hasta los  casi 2.400 metros. Su cima más alta, el Pedró dels Quatre Batlles mide exactamente 2.384 metros y está rodeado por otras montañas de altura similar: la Tossa Pelada, de 2.379m, el Vulturó, de 2.349m, el Tossal de Estivella, de 2.338m y la Gespeguera, de 2.333m.

Precisamente en esta zona de cinco cimas hay recorridos marcados, de menor o mayor dificultad, para recorrer con raquetas de nieve y los palos que van señalando el camino son muy útiles para quien quiera salir a correr.

Saliendo, por ejemplo, desde Port del Comte, presenta algunas pistas en la parte inicial del recorrido pero en las zonas más elevadas, en cambio, hay senderos más estrechos o incluso encontramos amplias laderas y prados subalpinos sin un trazado definido, teniendo como guías las señales para las raquetas de nieve.

Tiene la peculiaridad de ser empinado y pedregoso, muy “arisco”. Con algo de suerte, según la hora del día en que se ascienda y, claro está, el silencio con el que nos acerquemos a la parte más alta, se puede disfrutar de la presencia de rebecos.

Hay que ir con un buen calzado, con buen agarre en el tobillo y una suela adecuada para correr sobre piedras con cantos angulosos, y si el día es caluroso, llevar agua.

Se puede alargar la ruta con algún que otro “kilómetro vertical”, a gusto del consumidor. Y descubrir otras muchas variedades y caminos más.