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Club Running - viernes, 26-09-2014

Turismo running: Chamonix-Mont Blanc

Si te gusta correr y en especial el trail running, es prácticamente inevitable haber oído hablar alguna vez de Chamonix. Este pequeño, bueno quizá no tan pequeño, pueblo francés de unos 10.000 habitantes se halla a los píes de los Alpes,  muy cerquita de la frontera con Suiza y también de la de Italia. Tradicionalmente se ha considerado a esta ciudad de alta montaña como un lugar de visita obligada para los adeptos al alpinismo. Y por supuesto, es considerado también centro neurálgico de todos los deportes de nieve habidos y por haber, no en vano se celebraron aquí los Juegos Olímpicos de invierno en 1924. Aunque últimamente, y cada vez más, también se está convirtiendo en la meca para los corredores de trail-running, ya sea a nivel de Ultras, kilómetros verticales o skyrunning. Las pruebas de carácter internacional que tienen salida desde la plaza principal del pueblo año tras año y que cada vez tienen más afición así lo constatan. Sin ir más lejos la reciente UT del Mont-Blanc o el mundial de Skyrunning. 

Así pues, a la que tuve la oportunidad quise visitar y vivir la experiencia de correr en este magnífico entorno natural, gobernado por la imagen omnipresente del majestuoso Mont-Blanc, el pico más alto de Europa Occidental con 4.810m. Lo cierto es que el pueblo está en un valle a unos 1.100 metros de altitud pero, a la que te descuidas, si quieres hacer alguna ruta, pronto empiezas a ascender y ascender hasta superar los más de 2mil metros rápidamente.

Cuando llegas no sabes por dónde empezar, te quedas embelesado por tanta belleza natural y mires donde mires ves retos por todas partes. Así pues, es cuestión de organizarse un poco porque hay rutas para aburrir. El primer día que estuve allí hice un rodaje de reconocimiento sin saber muy bien dónde iba, aunque iba descubriendo caminos que me iba apuntando en la agenda mental para luego, en el apartamento, organizar alguna rutilla con la ayuda de un mapa o del google earth. Antes de empezar a correr quise subir a l’Aiguilla du Midi para observar de cerca la cumbre del Mont-Blanc. Hasta allí puedes subir en teleférico, no hace falta pegarse la hombrada el primer día, y el hecho de pasar la jornada a 4mil metros es una buena manera de empezar a adaptarse a la altitud, aunque sólo sea para caminar un poco por la nieve. La verdad es que si vienes del nivel del mar lo notas bastante.

Una vez estuve adaptado, más o menos, hice mi primera ruta, subir desde Chamonix hasta el Lac Blue a 2300 m de altitud, en el Pla de l’Aiguille. El camino, que es todo subida, es de unos 8km con 1200+ m de desnivel hasta llegar al lago. La salida desde Chamonix está ubicada detrás del teleférico de l’Aiguille du Midi, allí hay un sendero que se adentra en el bosque y que sube en ziga-zaga. Veremos un cartel que indica 3h 30 hasta el refugio que hay arriba, en la primera parada del teleférico. Obviamente, si vas corriendo el tiempo se reduce ostensiblemente. Yo en 1h10 me planté allí subiendo por la ruta del Grand Bois. Una vez arriba dejas el refugio a un lado y sigues ascendiendo hasta un bar-restaurante de madera donde encuentras un cartelito que indica Lac Blue, al que llegas en 5 minutos más. Lugar perfecto para meter las piernas en agua helada, repostar y descansar un poco antes de iniciar el descenso, en mi caso por el mismo sitio, aunque me consta que hay alguna otra opción más. La bajada es muy rápida y divertida, el ritmo ya depende de cada cual, pero vamos, que en menos de una hora corriendo puedes estar abajo tranquilamente. Un caminante obviamente tardará mucho más. Son 8km más en los que desciendes 1200 metros. Los paisajes son impresionantes, combinas la visión del Mont-Blanc con la del pueblo a vista de pájaro. No es una ruta muy larga pero como entreno de calidad montañera es perfecto, dándole caña en apenas 2 horas te has pegado un buen tute de 16km con 2.400 metros de desnivel acumulado.

La verdad es que es difícil no echar el ojo al Kilómetro vertical (1000+) que sube hasta el teleférico de Plan-Praz (2.100m). Allí se disputó no hace mucho el campeonato del mundo de la especialidad en el que venció Kilian Jornet con un tiempo récord de 34 minutos y 8 segundos. Es otro reto a culminar estando en Chamonix. La verdad es que no es difícil localizarlo y si ves algún vídeo enseguida identificaras dónde está ubicada la salida y dónde la llegada, además si te fijas aun hay señales en el suelo y en las piedras que indican el camino hasta arriba. Son a penas 3’8 km apasionantes, en los que superas un desnivel de 1000m+. El tramo final se complica bastante ya que es una vía ferrata y debes agarrarte a unas cuerdas que están en las rocas. Yo empecé con un sol de justicia que me hizo sudar de lo lindo, pero cuando estaba justo a mitad de recorrido el panorama cambió y de repente empezó a diluviar haciendo aún más épico el ascenso, que completé en 48 minutos. Para bajar tienes la opción de hacerlo en teleférico o, si prefieres descalentar un poco, por el mismo recorrido por donde has subido.

Ruta larga: Lac Blanc

Es tal la variedad de rutas que se pueden tomar  para llegar al Lac Blanc, que sería hasta farragoso intentar explicarlas todas aquí. Hay cientos de tracks colgados en internet que podemos seguir. Lo único que hay que conocer son los puntos de partida y llegada y saber ubicarlos en el mapa, normalmente coincidentes con las estaciones de teleférico. El caso es que ya sea saliendo de Chamonix, desde Plan-Praz, o yendo hasta Les Praz, al que se llega por un bonito paseo arbolado de unos 2km totalmente planos, se puede emprender, siempre rumbo montaña arriba, la conquista de este hito. Lo normal es ir dirección a la estación de teleférico la Flègére que está a 1844m de altitud y desde allí subir, por ejemplo, hasta Índex a una altitud de 2.396m y coger la típica ruta turística hasta el Lac Blanc. En este punto tomamos un camino pedregoso de unos 3km que suele estar muy transitado por multitud de turistas, incluso familias con niños que han accedido a él mediante el teleférico. Una vez en el Lago contrasta la belleza de las vistas con la afluencia de gente allí congregada, lo que le resta un poco de encanto. El lago en sí, con un color de agua turbia (de ahí lo de Lac Blanc),  tampoco es que sea el más bonito que he visto, pero lo que sí es cierto es que la visión de les Aiguilles Rouges en el horizonte es algo espectacular. Para bajar podemos hacerlo dirección a la Flègére de nuevo, siempre adelantando y esquivando turistas durante otros 3km, según la hora a la que vayamos. Los lugares más desérticos y tranquilos son obviamente los tramos  donde se tiene la opción de utilizar el teleférico, cosa que hace la gran mayoría de gente, dejándonos el camino libre a los corredores. El caso es que para marcarse una buena ruta de más de 20 kilómetros y salvando unos buenos desniveles acumulados, tenemos la opción de recorrer Le Grand Balcón Sud y la reserva natural de les Aiguilles Rouges hasta el mencionado lago como punto estrella de nuestra ruta. Cualquier recorrido elegido es espectacular con preciosas vistas al Mer de Glace y otras maravillas de la naturaleza allí presentes.

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