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Carreras - Previa - lunes, 21-04-2014

Un año y dos atentados después

El 15 de abril de 2013 se quedó a 600 metros de la meta de completar el Maratón de Boston. Un atentado lo impidió y tiñó la carrera de luto. El periodista, escritor y corredor popular Rafa Vega, que cuenta su experiencia y la transforma en un mensaje motivador de superación en el libro Efecto Maratón, está a punto de completar el círculo. Va a tomar la salida para completar una carrera que el año pasado no pudo hacer. Desde running.es hablamos con él para saber qué supuso aquello para él y para la comunidad runner: “nosotros somos runners, y nada ni nadie nos va a detener”, nos dice. Suscribimos sus palabras al 100%

Running.es: ¿Qué pasó hace un año?

Rafa Vega: Hace justo un año viví una de las experiencias más intensas por las que he tenido que pasar, las dos bombas en la meta de la Maratón de Boston. A mi me cogió a 600 metros de la línea de meta, y tenía a mi gente esperándome justo en la llegada. No sabía si estarían bien, si el atentado les habría afectado y no tenía manera de comunicarme para saberlo. Tampoco podía hacerlo con mis familiares en España, llamarles para decirles que estaba bien, porque mi teléfono móvil estaba en la mochila que dejé para recoger en la meta, y toda esa zona la habían acotado y no podíamos acceder. Durante algo más de una hora estuve dando vueltas sin saber qué hacer, en medio de aquel caos. Un cúmulo de sensaciones que ahora, cuando estoy respondiendo estas preguntas, vuelven a pasar por mi cabeza. Desde aquel 15 de Abril de 2013 no he dejado de pensar en lo que ocurrió. Pero el atentado, lejos de atenazarme, me dio fuerza y energía para seguir entrenando y colocarme ahora el dorsal.

RNN: ¿Cómo lo viviste?

RV: Fue duro vivir aquello. Por primera vez en mi vida, no era capaz de encontrar soluciones a todo lo que ocurría. Intentaba racionalizar la situación, buscar una salida, pero no estaba a mi alcance. Todo aquello me superaba y, durante unos minutos, estaba a merced de los acontecimientos. Me considero metódico, trato de establecer pautas para hacer las cosas. Pero, como digo, todo aquello era mucho más de lo que yo podía asimilar. Intenté no tener miedo, que por mi mente no pasaran pensamientos negativos. Pero, después de un atentado de esas características, era inevitable en algún momento, después de pasarte un rato sin encontrar a mi familia, que algo les podía haber pasado. Trataba de quitármelo de la cabeza cuando eso me venía, para no venirme abajo y poder tener la mente clara para seguir buscando. Fue duro.

RNN: ¿Y con la perspectiva de un año después…?

RV: De aquello sólo saco cosas positivas. Todo lo que aprendí lo he aplicado a mi vida y espero que me esté haciendo una persona mejor. Sobre todo aprendí a valorar cada momento de mi vida, cada segundo que paso con los míos. Entonces tuve mucha suerte, pero hubo gente que perdió a familiares. Es un segundo, un instante de tu vida y… bum! Todo puede cambiarte. No quiero agobiarme con el “carpe diem”, pero sí que intento no guardarme ninguna sonrisa ni ningún gesto de cariño hacia los míos.

RNN: ¿Qué crees q supuso aquello para el running?

RV: Lo que ocurrió en Boston’13 nos ha unido más a los runners. Aquello provocó una corriente de energía, generó unión entre todos. A la semana siguiente era la Maratón de Londres y hubo muchos gestos hacia Boston. Y en Noviembre, en Nueva York, Boston estaba muy presente. Creo que esto nos hace más fuertes. El movimiento que se generó, esa fuerza de decir “nosotros somos runners, y nada ni nadie nos va a detener”. Es bonita esa corriente que provoca algo negativo y que podemos transformar en positivo. De eso es de lo que hablo en mi libro “Efecto maratón”.  

RNN ¿En qué se diferencia Boston del resto de maratones que has corrido?

RV: Para mí Boston es especial: por todo lo que ocurrió el año pasado y por todo lo que va a pasar éste. Es una maratón distinta a las demás: respira la esencia del running. Una carrera que parte de un pueblecito muy pequeño (Hopkinton) y que discurre por una carretera comarcal pasando por otras localidades. El ambiente que se respira, es un día festivo en Massachussets (el Día del Patriota), y las familias están en el porche de sus casas preparando la barbacoa y animando a los corredores. Incluso nos ofrecen cervezas, jeje! No es una maratón urbana como los otros majors, sino una maratón “rural”, diría yo. Aunque sea una de las grandes, ha sabido conservar esa esencia de toda la vida. No en vano, lleva más de 100 ediciones. Y esperemos que sean muchas más, Boston es especial!