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Eventos - Noticias - miércoles, 14-08-2013

Un saltamontes a por una medalla

El saltamontes de Onil, así apodan ha este fabuloso atleta de 21 años, campeón de Europa sub23, “engaña” un poco por su aspecto. Me explico. Los técnicos le comparan con  Iván Pedroso, por su tamaño y por facilidad con la que salta, aunque Eusebio no está tan definido como el campeón cubano. Si le ves por la calle no parece un mega-atleta, no es muy alto, podría pasar por un mediofondista ligero, pero es una bomba entrando a toda velocidad en la tabla y está en un momento de forma extraordinario.

Ganar medalla es muy complicado. Estamos muchos atletas ahí y va a ser difícil, ya veremos que sale aunque me encuentro bien”, comentó Eusebio tras su exitosa calificación.

Así de humilde es el alicantino después de volar hasta los 8.25 metros,  el mejor salto de los participantes y a la primera. Llegó a la pista, se quitó la ropa de calentamiento, se ajustó el colgante que le regaló su hermana y no se quita nunca y saltó en mallas cortas y camiseta de tirantes. Entró rapidísimo a la tabla y despegó hasta alcanzar el salto más largó de la jornada. Cuando vio la marca, se vistió de nuevo y salió. Parecía que no tenía muchas ganas de estar en la pista, quería hacer su trabajo rápido para irse a descansar lo antes posible. Eusebio duerme 10 horas al día. Ayer le despertaron al alba y la tabla de batida pagó los platos rotos por el madrugón.

Punto de inflexión

Cáceres empezó en el atletismo queriendo abarcar todas las pruebas porque le encantaba saltar, correr o lanzar. De hecho fue campeón de España junior de combinadas. Él dice que esto le ha dado mucha base y de hecho en el nacional absoluto hizo los 100m.

Su gran motivación para esta temporada viene de una gran decepción: haberse quedado a un solo centímetro del paso a la final en los JJOO de Londres. En ese momento se dio cuenta que tenía que cambiar muchos aspectos para poder crecer y alcanzar el éxito. Le faltaba mejorar en lo que llamamos el entrenamiento invisible.

El alicantino era un cliente vip en los locales de comida rápida y no disponía de fisioterapeuta todos los días.  Ahora comparte nutricionista con  David Ferrer y visita al masajista y al podólogo con la frecuencia necesaria. Y dedica el tiempo que haga falta a descansar a conciencia de cada sesión de entrenamiento.