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Psicología - Salud - miércoles, 29-04-2015

Venirse arriba, uno de los errores clásicos

Una de las maravillas de correr carreras es que lo haces acompañado de gente. La parte buena es que “la gente te lleva en volandas”, “te contagias de la magia de la gente”, o “no es lo mismo correr solo que acompañado”. ¿Quién no ha experimentado alguna de las situaciones anteriores? Pero ahora viene el momento que denomino “venirse arriba”. Y tiene mucho que ver con las emociones.

¿Os suenan algunas de estas situaciones?

– He planificado la carrera a un ritmo X y a mitad mi compañero de entrenamiento -al que normalmente supero- decide tirar… y yo me vengo arriba y le sigo.

– Me han dicho los expertos que salga en mi primera maratón a un ritmo lento los primeros 3 km., por debajo de mi ritmo medio final, y sin embargo la emoción me puede –“¡que leches, es una maratón!”- y me vengo arriba, corriendo más rápido de lo planeado.

– Voy bien, disfrutando, y de repente me adelanta un sexagenario a un ritmo excelente. Y yo pienso…¡de eso nada! Y me vengo arriba, pasándole como una flecha.

Como habréis intuido, ya que me vais conociendo, si seguís esos ejemplos es probable que no acabéis bien.

¿Por qué?

EMOCIONES: las emociones son útiles. Y no son ni buenas ni malas. Simplemente son. Si no aprendéis a gestionarlas os pasarán situaciones como las que describo. La alegría, por ejemplo, empuja a la acción, a moverse más rápido. Luego si sabéis esto, regular vuestra alegría al iniciar una carrera y así seréis dueños de vuestros actos.

TOMA DE DECISIONES: siempre insisto que para correr hay que pensar. Y si vuestras emociones son demasiado intensas, vuestras decisiones serán poco racionales. Mirad el siguiente ejemplo:

– Si en una carrera me pasa un sexagenario, cosa habitual, mis emociones se mantienen planas. No siento rabia o tristeza. De esta manera puedo pensar con claridad que es un error cambiar mi ritmo por el suyo porque es muy probable que esta maravillosa persona entrene cada día. Así que la única emoción que dejo que me empape es la de la alegría y admiración hacia él/ella. Y sigo concentrada en lo mío, tomando la mejor decisión posible: seguir mi ritmo.

Así pues, si queréis disfrutar más y mejor de vuestras competiciones, regulad vuestras emociones, utilizadlas en vuestro provecho, pensad racionalmente y corred concentrados.