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Club Running - viernes, 01-11-2013

Ya estamos en Nueva York y huele a Maratón

Esta es la crónica de cuatro amigos: Marc, Gerard, Adrià y yo mismo, Josep Maria. Dos andorranos y dos de Barcelona que, con circunstancias de la vida diferentes, empezamos a hablar del Maratón de New York. Un par de nosotros empezábamos a entrenar el Zurich Maratón de Barcelona, los otros dos querían debutar a lo grande en los 42k. Después de muchos entrenamientos, preparativos y mucha ilusión, hoy estamos aquí, en la Gran Manzana, en el que es uno de los eventos con el que sueña cualquier corredor popular: La Meca de la distancia de Filípides.

Nueva York huele a Marathon. Desde que ponemos el pie en la ciudad o, mejor dicho, las zapas, resulta imposible no darse cuenta de ello. A pesar del tiempo algo gris, aunque nada frío de momento, las calles, tiendas, hoteles y restaurantes están tomadas por una legión de corredores de todas las nacionalidades con pocas ganas de esconder a qué han venido. Si a eso le unimos el orgullo de una ciudad única que es plenamente consciente de la magnitud del evento y que está dispuesta a volcarse con él, lo tenemos todo para vivir una gran experiencia, una de esas que no se olvida.

Que los americanos son los reyes del show, ya lo sabíamos, pero no dejan de sorprendernos. En esta ocasión lo han hecho de la mano de ASICS, montando, en plena Broadway avenue, una cinta de running sobre una caravana que dispone de todo tipo de medios audiovisualaes. Ahí los más valientes suben, les colocan un arnés atado a una estructura que se alza sobre la cinta, y deben correr el máximo tiempo que puedan a 12,5 millas/hora. Los que más apuran, terminan flotando sobre la cinta colgados del arnés. ESPECTACULAR.

Si a pesar de todo esto, has logrado superar las 3 primeras horas sin que se te ponga la piel de gallina, no te preocupes, basta con que te des un paseo por Central Park y veas la ya engalanada recta de llegada. Ahi ya nos derrumbamos, tiramos a la basura todos los cálculos de ritmos y tiempos que hemos hecho durante semanas, y empezamos  a necesitar que  el domingo llegue ya, con el único deseo de que nada falle y podamos correr esosúltimos 500m.

Uf! y todavía no hemos pasado por la feria del corredor, ni recogido los dorsales. Eso lo dejamos para mañana. Será el día -2.