Brooks Levitate - la prueba

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Zapatillas de alta gama para entrenamiento diario

Brooks Levitate - la prueba

El nuevo buque insignia de Brooks viene con una nueva mediosuela que le proporciona comodidad y amortiguación con cierta dosis de retorno de energía

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Por el Jueves, 09-11-2017 en

Sorprendido. Gratamente sorprendido me he quedado con las nuevas Brooks Levitate. Cierto es que desde la marca americana llevan desde febrero hablando ‘off the record’ de ellas, pero hasta que uno no las ve y las ‘cata’, todo lo que dicen las marcas digamos que es mejor ponerlo en cuarentena.

Dejemos disertaciones marketinianas al margen y a lo que íbamos. Desde el pasado 30 de septiembre han llegado a nuestro mercado las nuevas Levitate. La apuesta más fuerte de Brooks en este 2017 y con la que esperan dar un bocado grande al pastel de las ventas de zapatillas. Dos año y medio de investigación y desarrollo informa la marca que han necesitado para tenerlas listas. Siete rondas de pruebas entre corredores seleccionados que con sus opiniones han acabado de afinar el nuevo buque insignia de la marca. Su zapatilla estrella, vamos con el análisis de las nuevas Brooks Levitate.

Lo primero: no parecen unas Brooks. Mejor dicho, no parecen unas Brooks de las de antes. Opinión personal mía es que los modelos Brooks estaban hechos muy al gusto americano: a lo grande. Sin embargo, desde las últimas generaciones se han apuntado a una tendencia más minimalista en la construcción de las zapatillas: contrafuertes integrados, uppers limpios y sin piezas superfluas, interiores sin costuras… En las Levitate encontramos la máxima expresión de esa nueva línea de diseño . Con lo que, primer punto ganado: me gustan.

Estéticamente son atractivas tanto en modelo hombre como en mujer y arriesgan pintando la suela de color plateado. Arriesgan, digo, porque puede no gustar a los más ortodoxos, pero para mi no dejan de ser unas zapatillas para correr así que… adelante con el riesgo. Además, los materiales, sus acabados, su diseño… le otorga un aspecto de zapatilla de alta gama.

El upper está construido con una tecnología de punto circular a la que han bautizado como FitKnit. Se consigue mediante esta técnica mayor o menos densidad de hilo según la zona deseada, es decir, mayor estructura donde se necesite más protección y menor cuando se pueda priorizar la transpirabilidad. En la práctica, se consigue que el hilo se mueva y se expanda sin problemas mientras corremos facilitando el movimiento del pie. Son cómodas desde el primer momento y ofrecen buen agarre al pie sin oprimirlo

Un collarín acolchado de grandes dimensiones da entrada al pie al interior. Confortable, mullido y acompañado de una lengüeta que completa un conjunto muy confortable para el pie junto a un interior sin costuras. Detrás, un contrafuerte escondido y diferentes elementos de protección termosellados completan un upper que nunca había sido tan moderno en unas Brooks.  En la báscula, en una talla 11US/45EU han llegado hasta los 366 gramos. No me lo esperaba, hubiera apostado por unos 20 gramos menos en la mano.

Si la parte superior de la zapatilla es novedosa, la suela y la mediosuela todavía lo es más. Sí que es cierto que no es primicia mundial la construcción de ésta, pero sí en la marca americana. Por primera vez presenta su DNA AMP, una tecnología desarrollada en colaboración con la empresa BASF, la misma con la que adidas trabaja su Boost y Saucony el Everun. Se trata de un sistema de amortiguación creado con un nuevo poliuretano termoplástico cuya principal característica es que además de amortiguar la pisada ofrece una excelente capacidad de recuperación de su forma original, lo que se traduce en retorno de la energía. Corriendo con ellas, le sienta de maravilla.

En cuanto a la suela, Brooks ha optado por un diseño que también hemos visto en zapatillas de otras marcas, un diseño con surcos en forma de flecha y grandes ranuras en la parte delantera del pie que le dotan de flexibilidad. En la parte trasera, Brooks ha optado por un taqueado más tradicional y un surco que la divide en dos y que junto a su dropp de 8 milímetros ayuda a guiar al pie hacia adelante.

Desde el primer momento notamos la suavidad en la transición en la pisada, la amortiguación necesaria para correr protegidos y un punto de reactividad que nos hace correr de forma muy cómoda a ritmos que en nuestro caso han ido de 4’30 hasta 5’30 el kilómetro. Para ir más rápido… no lo veo. Si bien es cierto que Brooks anuncia ‘el máximo retorno de energía’, no me he quedado con la sensación de poder correr más rápido con ellas. No se trata de unas mixtas, las recomendaría más para rodajes cómodos y tiradas largas.  Son ese tipo de zapatillas que puedes usar para todo, menos para exprimirlas en las series o carreras rápidas. Brooks tiene mejores opciones para ello. Y quizás veamos muy pronto esta tecnología en modelos más ligeros a los que sí se podrá exprimir para correr a ritmos más rápidos.

En cuanto al precio, los 170 euros que cuestan son fruto de las tecnologías aplicadas. Están en la misma línea que las zapatillas de alta gama de las principales marcas y es que la nueva tecnología DNA AMP, se hace pagar. ¿Valen lo que cuestan? Sí, si buscas correr protegido, estable y sin zapatillas muy pesadas que lastren cuando quieras ir a ritmos medios.

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