Skechers GoRun2: la prueba

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La referencia entre la gama de Skechers

Skechers GoRun2: la prueba

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Por el Viernes, 07-02-2014 en

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Desde que Skechers apostó por las zapas de running en 2011, las GoRun han sido la madre de todas. Las GoRun2 son ahora la versión mejorada y junto a ellas la firma americana trae una amplia gama de modelos para cubrir diversas necesidades y características de los runners. Así pues, en running.es hemos testado y hablado ya de las Speed (las más ligeras), las Go Bionic trail y las Ride 2 (las más reforzadas). A través de ellas también hemos repasado la historia y la idiosincrasia de la marca estadounidense y de todos los méritos y logros conseguidos por sus atletas, embajadores y prescriptores, tales como Meb Keflezighi o, en la versión española, Pedro Nimo. ¿Qué decir sobre ellos que no hayamos escrito aquí ya?

Así pues, para acabar con la saga de esta nueva entrega de Skechers nos toca probar en nuestros pies las GoRun2. En mi caso, ya tenía la experiencia de las Speed, así que tampoco me venía de nuevo. De hecho, las sensaciones son bastantes parecidas y las prestaciones también. La percepción quizá es que las Speed, por su aerodinámica, son más voladoras que éstas. Pero en definitiva el concepto es exactamente el mismo. Tal y como promulgan sus creadores, estamos ante una línea de zapas de running minimalista y  lo que se busca es que con ellas la experiencia sea incluso mejor que la de correr descalzo. Claro, aquí se parte de la base de las teorías del barefoot, tan comentado y debatido en los últimos tiempos. Según los defensores a ultranza de este concepto, al correr descalzo sentimos mucho más el terreno y el cuerpo se adapta a ello, sabe qué hacer. Entramos mucho más de metatarso y utiliza entonces los músculos adecuados para la carrera y evita que el cuerpo se vuelva vago, previniendo así muchas lesiones.

Todo es discutible y sobre gustos colores, el raciocinio que se sigue es bastante lógico y es por eso que el natural running tiene tantos adeptos. En lo que sí estamos todos los corredores de acuerdo es en que la transición de correr amortiguado a correr descalzo o sin prácticamente nada de drop requiere de un largo periodo de adaptación. Para nada es acertado pegarse una tirada larga a lo que nos da el cuerpo si nunca hemos utilizado este tipo de calzado. Aquí es un poco donde entran las GoRun2. Siendo consciente de que tampoco soy un practicante habitual del natural runnig, me las calcé con un poquito más de recelo y siempre evitando forzar con ellas en exceso, al menos al principio. Los primeros días simplemente busqué adaptarme a esa sensación de sentir mucho más el terreno. No en vano tienen 4 milímetros de diferencia entre el talón y la punta, y todavía menos si les quitamos la plantilla. Como era de esperar por la experiencia que ya tenía, este tipo de zapatillas requieren de un periodo de adaptación. Superado este trámite empiezas a disfrutar cada vez más de su tecnología. Destaca el Resalyte, ese compuesto de EVA y poliuretano mejorado que aporta una mayor respuesta y ligereza. Estamos hablando de unas zapas de apenas 180 gramos. Además de ello, tienen una buena respuesta en parte gracias a esos Sensores que encontramos en la suela y ya tan característicos de estas zapas. Estas redonditas nos transfieren mucha información del terreno debido a que se adaptan de forma independiente en cada apoyo. El pie se mueve libremente por toda la planta y gracias a eso se consigue una óptima estabilidad. Al mismo tiempo alguno de los GO impulse están reforzados con caucho, sobre todo en las zonas de más fricción, consiguiendo así un muy buen agarre. La suela es ancha, por lo que tenemos un buen apoyo.

No hay duda que para aquellos que buscan una “vuelta a la pureza” disfrutarán con estas zapas. Son muy cómodas, hasta el punto que podemos correr con ellas sin calcetines. Esto gracias al Ortholite, que absorbe las bacterias y el mal olor. Esta característica la agradecen mucho los triatletas, ya que les facilita mucho la transición. Además, como ya he comentado antes, podemos extraer la Plantilla Custom Fit para así conseguir una sensación aún más minimalista. El interior es muy suave y sin costuras. Y, por supuesto, destacar que gracias al M-Strike Technology, se consigue que nuestro aterrizaje se produzca con la media suela.

En fin, un compendio de características que hacen de ellas como rasgo principal su similitud a correr descalzo pero con una magnífica protección y una respuesta eficiente. Por ello, en cuanto les fui cogiendo un poco el tranquillo, me animé aumentar las distancias y un poco más el ritmo. La forma en que atacamos el suelo es imprescindible para sacarles el máximo rendimiento. Hay que tener una técnica de carrera bastante depurada y no ser un taloneador empedernido. De hecho, estas zapas nos ayudan también a mejorar nuestra forma de correr. Contra más ligero iba corriendo con ellas mejor me encontraba. Pero ojo, aquí es dónde hemos de ser consecuentes con su uso. Sí, hay gente que corre maratones con ellas, pero no todos corremos igual. Está claro que si hemos adaptado nuestra pisada al natural running y tenemos ya cierta experiencia son unas zapatillas muy válidas para recorrer grandes distancias. Pero hay otro abanico de runners que carecen de una experiencia tan minimalista y que su propio estilo al correr podría ser un hándicap para ello.

En conclusión, para hacer una valoración acertada de su usuario tipo nos tendríamos que basar en aspectos referentes a nuestra técnica de carrera y a la experiencia que tengamos. El peso del corredor en este caso no es tan relevante. Para los que deseen dar sus primeros pasos en el natural running, deberán hacer un uso prudencial de ellas. Por ejemplo, utilizarlas más para caminar o para hacer el calentamiento de 20 minutos suaves antes de una sesión de gimnasio, rodajito post entrenamiento, etc. Cosas poco traumáticas y que nos ayuden a acostumbrarnos a este nuevo estilo de carrera. Hay que tener en cuenta que al correr sin el colchón de seguridad que nos proporciona una buena amortiguación estamos obligando a los músculos de los pies y de las piernas a trabajar de una manera diferente para así poder absorber el impacto, hacer la transición de la pisada y lanzar el impulso. Por otro lado, aquellos que tienen una técnica depurada o que ya han pasado por un periodo de adaptación y tienen la musculatura preparada, pueden darle un uso mucho más competitivo, incluso para disputar los 42,195 km con total garantía.  

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